martes, 18 de octubre de 2016

Peor que Aokigahara

Dejarlos muertos.
Bien muertos.
Llevarlos al bosque suicida,
no al suicida de Japón, al otro.
Al suicida dos, al postrero día
del no más y ser no.
Dejarlos aplastados hasta
que no respiren:
La segunda muerte.
Porque la segunda muerte
es peor que la primera.
Y la primera sólo es chiste,
dormir y gusanos.
Pero la segunda.
Ay de la segunda.
Matar, matar al hijo
y luego dizque al padre.
O decir que no está,
que no vela,
que no sucede la séptima
la trompeta.
No ser valientes porque
no ser valientes es ser
malos, (y ser malo es fácil.)
Total, matar, y he visto
caer tantos caínes,
he sentido morir tantos abeles.
Pero no, ellos prefieren,
deciden, quieren,
matar al padre.
Dar duro el golpe,
eso hacen, desde que te
levantas en la mañana eso quieren.
Y tú lo sabes: que no te enfrentas
contra carne ni sangre.
-Y así constantemente matar al hijo.
Matar al padre, luego al hijo.
Seguramente el orden
altera el resultado.
No lo altera.
-No puedes matar al padre,
ni al hijo.
¡Qué gracioso!
Quién te crees que eres.
No puedes matar a nadie.
Sólo te matas a ti mismo.
Falta sabiduría si que falta.
Qué falta de sabiduría:
Hay que ser bien
tonto para escoger
el ancho camino.
Pero sigues ahí
esperando matar y que maten.
Sigues con taquilla en mano
hacia la segunda muerte.
Pero yo, portavoz
de no decir tonterías,
sigo diciendo silencio:
Hasta que soy trueno
y tienen que temblar ante ello.
Tiene que sonar mi palabra.
Y veo cómo rodillas tiemblan:
Poseído ante agua bendita.
Porque es promesa la guerra
de esta que sustituyó a Vasti.
Que fue Esther en gracia,
que fue agradable ante los ojos
de un rey bueno.
Pero qué del bosque
suicida,
qué del mundo gritando
que nada es cierto.
Que no hay reinado,
que Enoc (el libro) no es estrella.
Pero yo he visto.
He visto tantos padres morir.
He visto tantos hijos muriendo.
He sentido palomas blancas
volar y subir.
Y yo, sigo obedeciendo.
Y es que hay
muchos padres.
Muchos padres muertos.
Hay padres vivos, es cierto.
Pero yo sólo tengo uno,
sustentando esto.

Yo sólo tengo uno.

1 comentario:

  1. Perdone mi atrevimiento, pero estos versos me conmovieron. Desconocía del bosque, y descubrí otra razón mas para buscar a Japón. Estaré pensando en ellos por mucho tiempo.
    ありがとうございました.

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