jueves, 28 de enero de 2016

Esta palabra que se ha hundido.
Este comprender lento de la mirada
antigua. 
Este vagar de las esquinas.
Esta noche ojo del huracán en cuestión.
Esta cuidad tan guapa que escupe parte
de lo que fue el bosque.
Este momento detenido extrañamente.
Que no sirva de hoguera,
al mencionar el tiempo del beso.
Que no sea crepitar que ha nacido
sin que lo despierten.
Que sea calma este recuento y disuasión...
Porque es cierto que traes
la chispa de la vida pero no voy
ceder a tu paz sin antes
decirte que no debes extrañarme.
Que he decido estar tranquila
cuando el viento fuerte pasa
por mi lado y se lleva consigo
millones de poemas.
Te he dicho que sólo así
el corazón vuelve a su lugar.
Pero a ti no pienso darte
un minuto de descanso.
Mírame reír en el medio
de todo.
Total, jamás vas a parecerte a mí.
Es por eso que me quedo intacta.
Ya quisieras tú no ser ruinas.
No ser olvido,
no ser cenizas.
Que quisieras tú seguir
siendo la cuidad guapa que
escupe un bosque.
Pero no.
Ya quisieras tú ser cómo yo.

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