miércoles, 14 de diciembre de 2016

Sabe Enoc

Sabe Enoc qué misterios
y qué acciones pesarán la balanza
Saben sus ojos de las luces y su juicio
Vio las cumbres lejanas y escuchó cómo
morirán los reyes y poderosos de la tierra
Vio los justos descansando
de la opresión de los pecadores
Vio las dulces multitudes
que sobrecogen lo excelso y lo magno
Vio santos ángeles en los límites no conocidos
Escuchó su voz:
Como quién ve el patrimonio de la fe y cae postrado
Como quién descubre
que las tinieblas no son nada
comparadas con el relámpago
Como quien despierta
de un alarido eléctrico
y lo envuelve la paz que cesa el ruido
Así vio Enoc los misterios
de frente sin experimentar la muerte
Como quién por fin
entiende que no debe entender el trueno
Como quién agrada al Padre
y sube al cielo

martes, 18 de octubre de 2016

Peor que Aokigahara

Dejarlos muertos.
Bien muertos.
Llevarlos al bosque suicida,
no al suicida de Japón, al otro.
Al suicida dos, al postrero día
del no más y ser no.
Dejarlos aplastados hasta
que no respiren:
La segunda muerte.
Porque la segunda muerte
es peor que la primera.
Y la primera sólo es chiste,
dormir y gusanos.
Pero la segunda.
Ay de la segunda.
Matar, matar al hijo
y luego dizque al padre.
O decir que no está,
que no vela,
que no sucede la séptima
la trompeta.
No ser valientes porque
no ser valientes es ser
malos, (y ser malo es fácil.)
Total, matar, y he visto
caer tantos caínes,
he sentido morir tantos abeles.
Pero no, ellos prefieren,
deciden, quieren,
matar al padre.
Dar duro el golpe,
eso hacen, desde que te
levantas en la mañana eso quieren.
Y tú lo sabes: que no te enfrentas
contra carne ni sangre.
-Y así constantemente matar al hijo.
Matar al padre, luego al hijo.
Seguramente el orden
altera el resultado.
No lo altera.
-No puedes matar al padre,
ni al hijo.
¡Qué gracioso!
Quién te crees que eres.
No puedes matar a nadie.
Sólo te matas a ti mismo.
Falta sabiduría si que falta.
Qué falta de sabiduría:
Hay que ser bien
tonto para escoger
el ancho camino.
Pero sigues ahí
esperando matar y que maten.
Sigues con taquilla en mano
hacia la segunda muerte.
Pero yo, portavoz
de no decir tonterías,
sigo diciendo silencio:
Hasta que soy trueno
y tienen que temblar ante ello.
Tiene que sonar mi palabra.
Y veo cómo rodillas tiemblan:
Poseído ante agua bendita.
Porque es promesa la guerra
de esta que sustituyó a Vasti.
Que fue Esther en gracia,
que fue agradable ante los ojos
de un rey bueno.
Pero qué del bosque
suicida,
qué del mundo gritando
que nada es cierto.
Que no hay reinado,
que Enoc (el libro) no es estrella.
Pero yo he visto.
He visto tantos padres morir.
He visto tantos hijos muriendo.
He sentido palomas blancas
volar y subir.
Y yo, sigo obedeciendo.
Y es que hay
muchos padres.
Muchos padres muertos.
Hay padres vivos, es cierto.
Pero yo sólo tengo uno,
sustentando esto.

Yo sólo tengo uno.

martes, 2 de agosto de 2016

Missing Child

Hay en el campo una gran casa
en donde se juntan cada mes para abusar
de los niños perdidos
Hay una gran casa en donde todos vitorean
el día del sacrificio y todos ríen
cuando se realiza el sexo con monos
y todos cantan el hombre y el burro
la mujer y el perro, la estrangulación
del gato después de que una virgen
se exponga ante los invitados
la risa llena el lugar mientras ella a gritos
pero la fila es requisito para obtener el escalón
prometido y una vida de lujos
Qué dónde está aquel que no volviste a ver
qué sangre hoy se ha vertido y no debo decirlo
porque estas cosas no se dicen
Porque dizque no existen, no es cierto dice
aquel que no cree que el triángulo anda suelto
No escribas de estas cosas, insolente,
un email he recibido
Qué dónde están los perdidos
Missing children on the web
no digas lo que has visto
Están en la casa donde se adora a Lucifer
y yo no debo decirlo
Hay una casa en el bosque
ya no están los niños

jueves, 28 de julio de 2016

Amarás a tu prójimo...

Yo que me pregunto todo
desde la punta del pie hasta el mar
Desde el último cabello hasta el nacer
Desde interior del nucleólo
hasta la gravedad
Yo que me pregunto todo
No pregunté el porqué de aquella vez
Pero sí pregunté por los que murieron
y por los que nacieron sin preguntar
Pregunté: por los ríos nostálgicos
pregunté por las hojas en blanco
Pregunté por aquel palacio de estrellas
que la piel pudo llenar
Yo que me pregunto todo
Que me pregunto para qué vinimos
Que le pregunto a un papel: por qué escribo
Que pregunto por las bestias
que no he visto
Que pregunto por las mujeres
de manto y sus suplicios
Yo que pregunto el porqué
del hambre, el porqué de la
guerra espiritual
Yo que pregunto por la fe del leproso
Yo que lo pregunto todo
Que pregunto por qué a un amputado
no le vuelve a crecer un pie:
Qué regeneración necesita
un ser humano para hacerse pasar por
estrella de mar
Yo que me pregunto por el silencio de los
monjes
Que me pregunto por qué los escritores
pierden momentos
que podrían vivir de verdad:
Cúantas horas pasaron
sin abrazar por idealizar
Yo que me pregunto
debajo de las piedras
-Que me las vuelven a tirar-
Que disimulo mi pregunta
con un check mark
Que pregunto por milagros,
por el ph del suelo,
que pregunto cúan denso
es lo bello y vuelvo a preguntar
Yo que pregunto
por los dinoflagelados
de la bahía, que noto todo,
que leo destiempos
Que pregunto por las aves,
que vuelvo y pregunto
por los dinoflagelados
de la bahía: que todos
olvidaron por no preguntar
Yo que me pregunto todo
Que perdí el árbol del conocimiento
Que me pregunto por las separaciones
terribles:
Por el caos de la muerte
Que pregunto sobre la negrura
inmensa del hoyo del tiempo
en su giro más tenue del rito universal
Yo que soy nada en silencio,
raíz de la incógnita, hija
del objetivo y el comienzo,
Magnetismo puro de la casualidad
y su causalidad
Parte del mundo salvaje
Parte de los que corren
como animales en libertad:
siempre a ninguna parte
Yo que me pregunto todo
que ardo en mi pensamiento
hasta volver a preguntar:
Yo que me pregunto todo
No pregunté: Cómo estás

Yia

miércoles, 27 de julio de 2016

Believers

Y miró, dijo quiero a alguien
que todos conozcan.
Más influyente, con toda
la juventud, con defectos sí.
Le daré belleza: Quiero y fue.
Lo preparé desde el vientre y entró
sin entender pues así soy,
y todo fue hecho.
Todos los dones,
todos los talentos.
Todas las aplicaciones
y todo eso le dejo
a un cuerpo tan pequeño.
Y en tiempos difíciles,
que no entiende,
le llamaré escogido.
Y sus seguidores,
muchos todos.
(Todos billones, todos
ciegos, mudos, sordos,
tendrán, ojos, boca
y oídos.)
No es más grande
el que está en el mundo.
Y serás odiado por tu voz,
y cantarás cúal cielo abierto.
Pero aún te seguirán,
más amplio es el número
porque así tu imán lo quiso.
Ellos nunca sabrán del pacto recto,
medio mundo vivo está muerto.
Pero ay de aquellos
que arruinan las masas
con el plan perverso.
El ojo que todo lo ve
nunca verá ni ha visto,
tal engaño estaba escrito.
Yo he vencido y dije
que tengo la llave,
ellos adelantaron su infierno.
Tus seguidores
sin darse cuenta, se han
llamado creyentes.
De tu apellido saqué
el misterio,
no saben que han creído.
Me pertenecen ahora y siempre,
ya te he dicho que todo es mío.
Yo sé a quién mando
a cantar en mi nombre.
¿No te he dicho
que he vencido?

Yia

sábado, 11 de junio de 2016

Galaxias

Sin herramientas de precisión.
Sin placas tectónicas
que formen la falla.
Y al fondo del lago, el infierno.
Y el acoso de la mascota,
el pájaro de trueno.
Criatura que sabe y blindada,
voló hacia el este.
Porque aquel portal,
enorme fuego atronador.
Aquel fondo entre el fondo.
Dizque nave que vieron los
indios que dibujaron aquello.
Hace muchos años,
no águila, no metal, no iridio.
Culto al rastro enmascarado.
En Egipto barcos voladores,
en China dragones voladores,
aquí sólo el edicto.
Acontecimiento letal y sangriento,
suceso no perecedero.
Quizás un milenio en un segundo.
Allá imposibles antiguamente
pero posibles desde siempre.
Nada en el zero de todo infinito.
El misterio de las mentes
que chocan sin el vidrio.
El escondite está en la simetría
de la esfinge de Ramsés,
tal perfección hallar
y quien la corrobore.
Acceso al interdimensional,
hueco imponente desde el sur,
la altura desde otro ojo,
terrible luz.
En cúanto a mí mañana partiré.
Desconocido es el lugar
de la síntesis del hombre.
No alcanzo a escuchar más
a ese ser y deja un soplido.
(Como si el viento fuera testigo
aparecen miles de flores.
Un árbol antiguo guarda
los nombres)
Diles lo que has visto.
Y no lo digo: Mi imaginación
a este hueco de lumbre,
sólo el amor se expande,
un giro negro no es conforme.

Yia





jueves, 10 de marzo de 2016

Tanta luz

Y qué se supone que haga yo con 302
secretos más que el sol
y con toda esta luz en las manos.
Qué se supone, cielo, si este mar
ya me ha contado 403 misterios que hombre no vio, 
y yo entonces, qué hago con toda esta mañana en los ojos
y con todo esto que flota desde mí.
Qué hago con lo que he aprendido
cada vez que toco suelo
y lo convierto en oro.
Y qué de esta rabia casi bestia que se
apodera de la memoria de lo que toco,
de lo que toco.
Qué hago con el milagro que soy
y qué hago yo con tanta dicha
frotándome el pecho.
Qué se supone que haga tan bronceada
vestida de Eva en el sofá:
Tan locuaz, tan refrescante,
tan alocada, como verano en plena lluvia.
Cómo jazmín pidiendo nada.
Qué hago yo con dilatarte la pupila.
Qué hago con esta sonrisa de marfil.

Yia

jueves, 28 de enero de 2016

Esta palabra que se ha hundido.
Este comprender lento de la mirada
antigua. 
Este vagar de las esquinas.
Esta noche ojo del huracán en cuestión.
Esta cuidad tan guapa que escupe parte
de lo que fue el bosque.
Este momento detenido extrañamente.
Que no sirva de hoguera,
al mencionar el tiempo del beso.
Que no sea crepitar que ha nacido
sin que lo despierten.
Que sea calma este recuento y disuasión...
Porque es cierto que traes
la chispa de la vida pero no voy
ceder a tu paz sin antes
decirte que no debes extrañarme.
Que he decido estar tranquila
cuando el viento fuerte pasa
por mi lado y se lleva consigo
millones de poemas.
Te he dicho que sólo así
el corazón vuelve a su lugar.
Pero a ti no pienso darte
un minuto de descanso.
Mírame reír en el medio
de todo.
Total, jamás vas a parecerte a mí.
Es por eso que me quedo intacta.
Ya quisieras tú no ser ruinas.
No ser olvido,
no ser cenizas.
Que quisieras tú seguir
siendo la cuidad guapa que
escupe un bosque.
Pero no.
Ya quisieras tú ser cómo yo.

lunes, 11 de enero de 2016

Cuarzo

Era como si hubiese entrado en la piedra
A veces los rayos no me veían
a veces creía que yo era algún tipo de rayo
una energía que vivía esperando recibir otra
En algún momento estuve a punto
de hablar pero no pude
toda la transparencia me envolvía
en un sitio tan escaso de perros
tan lejano de los gatos
tan perdido de las miradas de los peces
ya no recordaba ninguna pirámide
fui borrada de la memoria de los símbolos
ni siquiera tenía idea de como era
mi cuerpo cuando me amaste
Quizás por eso siempre mirabas el cuarzo