sábado, 28 de noviembre de 2015

Llueve con sol

Te veo observar la tristeza de los árboles
y quiero llorar sonriendo. 
Porque me fijo, te miro, te veo analizando
lugares y puntos que nadie sabe que son
de paz, yo te veo, ¿sabes?
Te veo esperar a que despierten los lirios
que ni siquiera han sido sembrados, y yo,
te juro que no quiero jurar que también
los espero, quizás amarillos, quizás
tan fragantes, tan llenos de belleza,
de esa simple y serena llave
a lo frágil de las grandes cosas sencillas.
Digo, que te veo, te veo,
y me preguntas por qué siempre
me miras con esa pena, y no es pena,
es tanto amor inesperado en un vistazo,
y desde luego, hay algo
de pena en mi cara, algo tan sublime que suena
a cielo cuando es blues,
que suena a beso cuando se da.
Y todo es tan raro, tan milagroso,
que puedo jurar que no quiero jurar que:
Hoy mi tiempo llueve con sol.

















Adiós

Estuve tragando palabras
y fue hermoso.
Tuve presentimientos, sentí
cosas que no dije, callé y callo,
así, a lo boba, así, a lo qué más da.
Estuve pensado en cosas
que ya no sueño y qué bueno,
que vivo el sueño, el mío.
Estuve girando en un mismo
círculo de hojas en blanco,
y quién sabe de aquellos que
me perdieron, me perdieron,
y qué bien que pudieron encontrarme
en algún momento.
Pero así es el tiempo en las pequeñas
misiones, así caducan las cosas
eternas cuando se topan.
Algún verso llegó, algún gesto,
algo del amor de mi amor,
y qué bueno que
ya puedan seguir solos
después de haber sentido
lo que no explica la poesía,
cuando es poderosa.








jueves, 5 de noviembre de 2015

Viajar

Que algo se cruza en tu mente,
en tu alma, en toda tu esencia
se cruza el poema que trasciende
sin jaula y es el tema,
y soy la daga que aniquila
esa forma de sueño que cumplieron:
palabra por hecho,
hecho por palabra.
"Ahora no sabes si sabes
lo que crees saber."
Todos saben por qué haces eso.
Pero nadie sabe de dónde proviene.
Tienes por seguro que has
de mostrarles a todos
lo nuevo que tengo en un bolsillo.
Porque ellos tienen sed de lo nuevo.
Algo que los asombre como yo te asombro.
Ahora ese avión piensa
estrellarse contigo adentro
y supone que no va a hacerlo
sin haberme mordido
el cerebro con un masterpiece
que tenue reservo
para todos los pájaros de metal donde
pones tu cuerpo en descanso.
El descanso.
El descanso es el beso a ojos cerrados
que vas a darme pronto.
(Un, 'clapping teeth',
en medio del día es la señal que nunca
decimos.)
Una chica no conocida
sin duda alguna puede saber el secreto
del silencio.
Un 'clapping teeth' al unísono.
Todos esos aviones han sido testigos
de que nada nos llena si no estamos juntos.
Suenan los dientes chocando
como si mordieras el tiempo
para que pase rápido.
Acá yo muerdo la nada,
me llegó la magia en cámara
lenta y no echaré a perder
tus sueños con esta sonrisa.
Pero sería bárbaro preguntarle
el porqué de las uvas
al que escribió nuestro final feliz
con tan mal principio.
Ha sido un milagro tan puro.
Ha sido hermoso ser tuya,
ha sido hermoso, viajar contigo.










Yia

martes, 3 de noviembre de 2015

EL GATO NEGRO

Es el ahora del tiempo, y tengo fiebre.
Acabo de ver a un gato negro en el espejo.
Me lleva a ver la noche,
me lleva a todas sombras que el miedo
no quiere que vea. 
Soy la parte espiritual
de una respuesta que soñó un tono plateado,
un cristal misterio de luna.
Y sufro de esperas, sufro de secretos,
sufro de un abismo que murmura
cosas bajitas, cosas que se arrastran
tras la puerta de la cuidad que me mira.
En silencio otra vez se parte
en dos un ser que no quiere que
diga que lo veo, no quiere que diga
que lo veo estallando flama mortífera.
Me pide gasolina, tiene gasolina,
él mismo se enciende, se enciende.
Me tapo los ojos y canto el estribillo
del campo cuando el valle es vida.
Pero sé que nadie lo escucha, sólo el gato.
Yo no tengo miedo.
Pero sé perfectamente cómo luce un demonio.





YIA