sábado, 28 de marzo de 2015

Él lloró


Encontré a mi gente adentro de una lágrima.
Fue en aquel universo sales e historias,
la morada. 
Capacidad de respirar y vivir en armonía les fue dada.
Allí todos eran iguales pero únicos
en la luz del alma.
Una noche entre el sonar del búho y una fogata,
se preguntaron de quién era el líquido que habitaban.
Todos fueron agua hasta la pregunta y el conocimiento,
rodaron hasta evaporarse, desaparecieron.
Así era la vida en aquel paraíso
y la respuesta fue como el fruto
en otra memoria de un comienzo remoto.
Hoy recuerdo a mi gente en el llanto de un niño.
Bendita la inocencia de los que nada saben
y la maldad aún no los toca.
También me pregunto de quién es la lágrima
que habito ahora.
Eso quiere decir que voy a esfumarme.
Bendita la gente que se desvanece,
y de nuevo nace.


YIA

viernes, 27 de marzo de 2015




Es cierto.
Llevé cargas que no son mías.
Que cada vez son menos los momentos de lucidez
pero todavía los tengo.
Y cuando te miro no quiero decirte lo que estoy
pensando.
Pero es cierto, debo bajar a la tierra
y despedirme de lo pulcro.
Que me habite.
Que sólo se quede adentro infinito
ese candado, y que tú sólo, la llave,
ni intentes abrirlo.
Porque entonces quién va a soportarnos.
Cómo vamos a caminar latiendo la palabra
sin chocar con el reino de cemento.
Es cierto que un beso tuyo me ha salvado del frío.
Una y mil veces sangran
las ausencias aunque me tomes la mano.
Porque de la soledad no se escapa cuando
cerramos los ojos veinte minutos antes del sueño.
Sí es individual el camino, es cierto.
Pero sin ti no me hubiese encontrado
ni siquiera al mirarme al espejo.
Qué dos seres para ser complemento.
Que duelan los astros y que el lobo
siga enamorando a la luna.
Que tú, yo, y la palabra, somos polvareda.
Pero cuando nos sopla la poesía llenamos
los espacios de belleza pura,
y el polvo es nácar que se difunde
en diminutos tornasoles
aunque la noche oscura sea.
Qué hermoso eres, cuando decides ser
tan mío como yo de igual manera soy tuya.
La gente saca a pasear sus ascos y sus odiseas
y eso también es belleza.
Pero tú, amor, conoces mi corazón
y mis fallas.
Y siempre, siempre,
me miras con ojos de misericordia.
Sabes que luego de la tormenta
te estoy esperando con la carita llena de lluvia.
Debo poner los pies en el suelo,
es cierto, pero arriba la vista.
Está lloviendo y tengo puesto
lo que sabes quitarme sin dudas.
Alejas de mi cara el cabello
para besarme, beberme toda,
y nada es más cierto, que eso.
Que llueva.





YIA






lunes, 23 de marzo de 2015

LENTE TRAS LENTE


Te encontré en las sombras, en rodaje expansivo, 
qué digo en las sombras, estabas entre la gente vestido de poesía, 
y nadie me sorprende.
Mi capacidad de asombro es leve, en cambio tú eres asombroso,
y eras tú aquel ente de linaje justo,
real discordia apacible a mis ojos,
la imitación de mis sueños en cuerpo presente,
y puntos suspensivos, lente tras lente.
Todo agua y tiempo. Ríos, nubes, esquelas, pasaron las lluvias.
Relámpagos, truenos, mucha poesía, mucha,
y fue la tormenta el desenlace, los siglos, lente tras lente.
Y aquí me tienes, casi desnuda, llena de trópico, azahares y lunas,
a dieta de todo, separada del mundo,
demasiado sensible para mi cuerpo en guerra.
Demasiado circo en mi cabeza, tanta traducción en códigos,
fragmentos de infinito que ni el sabio esculcaría,
porque no va alcanzar, no alcanzaría.
Pero tú mi amor, me tocas los ojos y recuerdo de qué estoy hecha.
Se me sale el sacrificio, se me nota la cruz, la rosa, la llaga,
desciendo al infierno a gritar que se callen
y ellos me gritan,
y reto al caos, traigo una llave y sólo soy muestra, dermis y pluma.
Grito, y se enojan, se pierde mi grito, tu nombre flota,
hierve el azufre, se aglomeran tus formas,
y grito más fuerte: me quedo con él, doy amenaza:
les romperé el tímpano, soy soprano, quebraré las copas.
No quedará vidrio para el vino de Legión, ni para el rito de Judas.
A qué canto y se pudren, a qué saco a más gente,
si no me lo dejan.
El silencio se vierte y caigo en la clepsidra,
algo me suspende y tu cuerpo al mío se ajusta,
pasan las cavidades, el ácido no nos toca, vemos la cueva,
la estalagmita.
Y arriba, y arriba...
tierra más tierra, de nuevo la lluvia, brotó la semilla,
una madre te nombra, de nuevo los siglos, la vía,
las esquelas, te encuentro en las sombras.
Mi nombre lo exhala la gloria no mía, el cielo se place
y la luz te impresiona, el cielo me llama, me dice hija.
Ahora estamos de frente, te encuentro en las sombras,
como nunca, qué digo en las sombras,
qué digo: la vida, qué digo: la muerte,

que sea contigo, lente tras lente.





YIA

jueves, 19 de marzo de 2015

Palabra vacía







Ya ves, no me gusta lo fácil.
Prefiero las piedras,
que asuman
su parte en mi cara llorosa.
Que tiemblen mis manos,
que la pared oiga.
Que éstas mis manos
no reclaman,
no huyen del peso,
que venga la carga.
Que la roca de tropiezo,
que la peña de escándalo
está destinada a ser sólo eso.
Que corra mi nombre
en alguna una falacia.
Qué importa.
Seré inevitable sólo en la nada.
Seré un murmullo de esos
que no sabes si lo oíste soñando.
Y dices, si no lo repiten
no fue, no era, y si fui
y si soy, aunque el viento
me excluya, aunque mis pies
se cansen del vuelo
y me digan quimera.
Prefiero pulverizar la rosa,
como la mujer triste
que lee mi nostalgia.
O como la niña que no ve
la miseria,
que dice y recalca
que aún queda la belleza.
No me gusta lo fácil.
Que se asome el sepulcro,
que huya al verme espantando
los pájaros grises que vuelven
tan sólo si abro la boca.
Tengan miedo de que temo
y que no perezco siendo copia.
Que no quiero ser estrella
estrellada prefiero el cocuyo
que arrulla la paz de unos ojos
de abuela.
Porque del cielo descienden
la lluvia y la nieve
y no vuelven allá sino que
bendicen la tierra.
Así es lo que trae mi sigilo
y que por fin estalla como debe,
porque puede y quiere,
desea sembrar,
y de nuevo ser semilla.
Así es la palabra cuando sale
de mis dedos.
Desde que el nombre me dieron
los de la mesa lo sabían.
Tu palabra no vuelve sin haber
hecho su encomienda,
sin haber alcanzado el mandato
por el cual fue enviada.
Nunca saldrá de tus manos
palabra vacía.

MIENTEN




Mienten, mienten todos.
Allí en el bosque todos guardan
un secreto y al callarlo
omiten el lado oscuro.
El pacto.
Pero aquí la noche es día
y nunca han venido a preguntarme
si me gustan los ruidos
y las arañas, nunca se posó
un siglo para demostrarme
que el tiempo es un mito.
Aquí, en lo espeso,
habitan las lenguas
legítimas y las escrituras,
las fuentes del saber
y las piezas que faltan.
Están dormidas las calles de oro
en una flor de esquina,
allí tapadita con el tronco que una vez fue
alto, fue excelso.
Allí, detrás del río en aquella orilla,
una hoja acuática sabe,
te digo que sabe que hay
otro río, uno tres mil veces
más amplio, diez mil veces
más bello,
y el agua, ella calla,
o simplemente no quiere
decir que puede contener
cristales que no deben ser vistos.
Allí en el bosque mienten todos,
mienten todos y yo, y yo...
elevo una plegaria que se introduce
en las células y en cambio,
en cambio ellos se ríen de que
lo intuya y dicen ahí, ahí está,
tan sincera, y no sabe, no sabe
que está abriendo las puertas.
Que está viendo el imperio
en eso que zigzaguea,
que no es sólo una luciérnaga,
eso que puede dar muestra
de la luz suprema.
Mienten, mienten todos.
Pero la verdad me observa.







YIA

Hospital




El panorama inmenso cae fino, leve, tranquilo;
es el piso tercero.
Una mujer de blanco se llama Fania.
Me conoce.
Yo estoy en blanco como una página.
Hace frío.
El pasillo tiene un gentío invisible
y cada silueta conoce que está confundida.
Creen que es el efecto secundario de alguna anestesia.
Algunos buscan no buscar su cuerpo
pero eso es imposible.
Ningún familiar los espera,
ya todos se han ido.
Otros no saben de qué luz están huyendo,
no encuentran un túnel o algo parecido.
Camino. Cuarto 330, entro.
Mi madre duerme como una niña.
Regreso al pasillo y de nuevo los pasos de la gente de blanco.
Un joven se detiene y me dice:
Te vi mirando el vitral del ángel.
Le digo, disculpa, no te vi.
Entonces, se acerca Fania con el mismo
joven en una camilla.
Ella me mira y dice:
Tiene tu edad y lleva en coma dos años.
El elevador se abre al final del pasillo,
el joven, adentro.
Y yo no estoy soñando.
Estoy escribiendo este poema
y él me está mirando.








YIA






















-Como el acero-

Todo lo que miro se desvanece,
pasa algo por mis ojos y muere.
Nada puedo llevarme a mis 
obscuridades y nada me esclaviza
hacia un solo norte.
Cuando quiero estar sola
parezco fría, no como el acero,
pero llegando a ese límite.
Ya quisiera ser todo lo que dicen.
De veras, me gustaría tener el valor
de hablar sin pensar en que hiero a otro.
Pero no puedo, sabes, no puedo.
Me quedaría en la lluvia, en un techo
alto bailando tan fría como parezco.
Siendo tan indiferente, tan egoísta,
y viviendo mi propio silencio de gotas.
Pero no soy eso, tampoco quiero probarlo.
Soy un poema de esos que duelen
como puñalada, todas en el pecho.
Prefiero la ausencia, a veces, el rito
con el cielo, mis bondades arañando
el vacío con una canción
que redime al viento que roza los
barcos en la distancia.
Ya quisiera ser hipócrita, calculadora,
y decirle al tragaluz que la luz es
toda mía.
Pero no puedo, no soy eso.
Desalmada porque no pienso
lo mismo, porque no como lo mismo,
porque no hablo excesos y el espejo
se lleva bien conmigo.
Fría, porque me ejercito en las mañanas,
porque tengo la piel lozana y Adonis
me incluye en el patio de narcisos
para que sea ninfa.
Ya quisiera que grabaran mis obras,
mis ruidos internos y que vieran
que allí sólo existe el edén prometido.
Pero clamo y la naturaleza no contesta,
ella es sólo creación de una mano generosa.
No quiero nada, y cuando no quiero nada,
me voy sola, acomodo el corazón en mil
nebulosas, estallo en algún cristal y
muero en la muerte de algún insecto
que no ve lo transparente.
Por eso busco respuestas en el exilio
de las aves, en los ríos que
acarician ciudades, en el sonar de los árboles
callando el secreto de todos los sauces.
Ya quisiera ser fría, y que el amor me salve
de una buena vez.
Pero aquí todo arde hermoso con naranjas y
azules, y bailan adentro los ancestros,
diciéndome que existen en mí, deidades
magas y humildes, todas ríen, aman
intensamente, y besan con cuidado
por si todo se va lejos y desaparece.
Ya quisiera ser fría, pero no quiero probar
nada, no quiero nada.
Por sus frutos los conocerás,
alguien dijo,
y al parecer por hablar diferente,
también pensaron que era frío.



YIA



















miércoles, 4 de marzo de 2015

L'amour et le Poison



Es un veneno. C'est la vie. El amor.
Y al final te disuelve, haciéndote invisible.
Es centeno, amargo, nunca
es suficiente para esta avaricia.
Libres, qué es libertad si
aun las aves están sujetas al cielo.
Vie douce, dulce vida, qué haces mintiendo
rostro menos culpable.
Si la fruta es prohibida a la boca,
y es camino al cementerio.
Sólo somos el rastro anónimo
de un saco de melancolía.
Es un veneno.
Nunca había sido tan afable, tan cierto,
tan voz raquídea en un medio cotidiano.
Pero he ahorrado veranos
para ti, todos pensando la vie en rose,
la bohème tuya y mía.
Es tanto, mon amour, es tanto el amor
que asusta al mismísimo creador.
Y confunde estas líneas con gente muerta
como si la poesía fuera sepulturera de este
baile que simplemente no acaba de agonizar.
El amor nos consume profundo,
l'amour et la violence.
Ahora estamos abrazados cómo ángeles
mirando al mar sin saber qué hacer,
sin querer renunciar, sin querer el mal
para ti y para mí.
El amor es tan puro, en su sentimiento,
te mata y a la vez te da vida,
a la vez es tan benigno.
No habitan la muerte todos los difuntos,
andan de la mano de alguien que les parece
hermoso.
Al final siempre sufres y caes en una lágrima,
porque el amor es un veneno.














YIA








SAINT

Yo recuerdo las viejas formas,
el lustre todavía se muestra perfecto,
sé bien lo que dijo el sabio
y aún no he contado la hazaña de traspasar muros.
Aún no he mencionado que me dijo tu nombre,
ese que sólo tú y el indio saben.
El dialecto, ahora, se esconde en la poesía,
deduce música, se reclina
en la danza y todo se mezcla en ondas.
No ha sido fácil el encuentro, tal vez abra los cerrojos
y quiera hacer enmudecer parte de la historia.
Sé que has venido a buscarme desde las fauces
del trueno y su flecha ha doblado mil veces la injusticia
hasta dar conmigo.
Sabes qué haré si el tiempo me deja,
lo sabes porque mi cuerpo sobrepasa tus ojos.
Mi valentía, mi frente en alto no es mero espejismo
si inventan tus manos mi silueta tendida,
envuelta en tormentos que el amor arroja.
Cómo haré para vengar las horas,
adónde escribiré que no hay precipicio que ultraje
la orgía de letras que sintetizan temblores
que extrañamente sienten tu alma y la mía.
Inagotable. No hay remedio, se ha producido
lo inevitable porque una es la vida y esta
es la nuestra gustándonos, irreductible.
Allá siempre será lo mismo, desenmascarada la adulación,
la sátira persiste, la partitura necia estalla,
aun el cuco reloj supura sigilos traicioneros,
y el aplauso sonoro es para el hombre cínico.
No ha cambiado nada.
Recuerdas, no ya no lo recuerdas, te abreviaron.
Se volcó la dimensión para borrar huellas.
Mírame, no he dejado de sangrar
desde que me mataste para exigirme la vida
y de nuevo el beso, rompiendo lo que estaba
calculado.
Cuentas pendientes, Saint, soy la asignatura
que no has terminado.
Dirás mi fiera niña del vértigo me escribe
desde un fraude emocional que, sea la madre
del verbo, es cierto.
No espero que me entiendas, te digo,
la multitud ha dejado de sonar,
sólo te escucho,
de ti aprendo que hay flores absurdas
entre tanto estiércol.
Sé que has venido a buscarme desde las fauces
del trueno y su flecha ha doblado mil veces la injusticia
hasta dar conmigo.
Tú me has amado por quién soy,
es por eso que has regresado de la clepsidra,
con un ramo de tulipanes blancos.



YIA





LA PALABRA PRIMERA





En horas bajas las altas se recrean en humildad, 
impulsando una hermosura desconocida.
Un aviso inmediato al dulce pasatiempo acorrala
las voces que escucho con claridad
 y con ellas la gloria se muestra tentando las lágrimas 
que acarician a éste cuerpo inducido
por la esencia Alfa que pocos pueden precisar.

(Como si las horas marcaran el anuncio, la entrada triunfal.)

Me precipito al silencio con tanto amor
golpeando en mi pecho,
con tanta pasión incluida en mi alma,
un ir y venir de un péndulo gigantesco
que impulsa sirenas y hadas rojas, mi sangre,
del tipo anticuerpo que protege del mal.
Una alegría que no puedo resistir
sin que escriba golpea la memoria,
me incita a nombrar la mirada de un sentimiento colosal.

Nada merecen mis ojos,
mas veo la silueta del más allá,
y dibujando un trono, una lira, una espada,
un candelero se hace brillar sin cesar.
Mientras la lira se prepara,
la espada se desenfunda y el trono
se pule con rayos de un sol que jamás tocarán,
pues no hay mano que resista tal calor
para que todo gire en torno a él, lo creas o no.

Siento un rocío que se ama a sí mismo
en las hojas de un árbol que intuyo cercano a mi corazón.
Y es por eso que me hago volumen cero
para escuchar los latidos cuidando tu nombre
en alguna parte del paraíso que contengo en ese motor.
Soy la muestra de que existe un cielo alterno,
de que hay alguien atento a lo que es importante,
porque doy lo que tengo, y doy lo mejor.

Ahí dejo amor para cuando tengas hambre
y nada te consuele, y el cuerpo te niegue...
y la enfermedad, la desidia,
la soledad te deje sin lustre,
por favor no claudiques si no entiendes.
Aquí estoy para dar amor, lo entiendas o no.

(Como si las horas marcaran el anuncio,
la entrada triunfal que da felicidad
a éste cuerpo inducido por la esencia
del sueño que alguien soñó caminando
entre tinieblas que se hicieron luz.)
Hablo con la muerte pero no contesta,
es por eso que abrieron los misterios
para que me deleitara en su fragancia
y demostrara que no hay pacto
con las sombras que opaque la magnificencia,
es como tapar con las manos el sol.

Soy como una mariposa que no olvida que fue gusano
y que tiene presente
que es un insecto entre miles del mismo fílum.
Yo soy muy pequeña, lo sé, pero no tengo miedo.
A mí me dieron algo y me pedirán cuentas por ello,
tengo una misión que dudo que entiendan,
conozco la primera palabra y la última es Omega.








Yia













EL IMPERIO





Cuando me vean en la victoria
con mi cuaderno abierto
no estoy haciendo, simplemente,
un poema...
ni dibujo tu rostro con ojos
grandes, impresionismo.

Cuando me vean en la cima
en estado de antorcha
fuego, lumbre, t-shirt, Jack
Daniels de logo, mi favorita,
cómoda, con el cabello al viento,
la cara limpia como la aurora...
No estoy -solamente-
capturando la belleza,
cualquiera diría: qué tendrá
en esas páginas, qué consistencia,
inspiración no le falta,
de dónde saca tanta idea,
siempre publica.

Cuando me vean ojos prendidos
y de nuevo al cuaderno:
No creas que todo es pulcro
y rosa, no infravalores mi poder
de conquista, no subestimes
mis dotes de espía
-tienes una pausa para reírte-
ahora sigo...

Yo trazo planos y vendettas,
armo la entrada, la retirada,
cubro los puntos débiles,
planteo estrategias, todas viables,
y no soy detective.

Cuando me vean hecha memoria
dizque, vaciando el infinito,
apurando los últimos días
de mi ida a las estrellas
donde me perderé de una
vez y por todas...

No creas que pienso sólo
en luces y ráfagas de silencios,
no te dejes llevar por mi
cara de pintura de Malgaret
Keane...

Yo anoto bajas, sello rincones,
hago mapas, marco los pasos,
agrupo materiales, disuelvo
el plan A y el B, obvio,
si no funcionan.

Cuando me vean empuñando
mi arma, haciendo las líneas
para mi próximo golpe,
debes saber que tengo fe,
que formo y estudio
mis propias esquelas,
para saber qué hacer
antes de que falten fuerzas.

Cuando me vean intentando
con las manos crear un imperio
dónde sólo soy reina de mi propia
locura, debes saber que de loca
no tengo un pelo, y que sé muy
bien de dónde provienen las caídas.

Cuando me vean así,
preocúpate mucho,
porque sólo quiero tomar el aire
con las manos, y ya sabes
que eso es absurdo,
pero ten la certeza,
de que no me rindo.
Yo busco lo extraordinario.
Y aquí, te espero.
Porque en el amor y
en la guerra se vale todo.
Menos la mentira.
Menos el engaño.
Menos las malas intenciones.
-Sh, pero te digo un secreto,
no soy tan temible,
ahora puedes reírte
de nuevo-
A veces exagero.
Aquí todo es lícito.

Cuando me vean, así,
cuando me vean así,
repitiendo un verso...
cuando tenga mi t-shirt
de Jack Daniels, con mi bolígrafo
de corazoncitos,
debes saber que tengo más fuerza
que nunca,
que estoy dispuesta a quebrar
mi propio imperio.
Debes saber que te extraño,
y en eso sí,
exagero.






YIA