jueves, 6 de agosto de 2015

THE LAKE

Y una nueva hermosura invadió mi mente estando en mi cama, esta vez más claro y sin ruido. Desde mis pies hasta la visión cabía un edificio -por explicar distancia-. Me veía parada mirando y tratando de ajustar mis ojos a esos colores, -que considero nuevos-. Miraba algo que parecía un gran cuerpo de agua, entiendo que era un lago, inmenso, su líquido era tranquilo, era como el mercurio, como plata, como un espejo, líquido. Tenía pequeñas plantas en la orilla, todas de un color parecido al negro pero como si el negro estuviera mezclado con rojo. Aun así no puedo precisar el color de las plantas, porque mis colores conocidos no son esos colores. El horizonte era enorme y la línea parecía ocupar todo el campo visual. La tranquilidad fue constante, no sentía ni frío, ni calor, tampoco había brisa. Luego, pasado un tiempo traté de acercarme, quise mover mis pies, dar unos pasos, pero alguien me tocó el hombro y dijo: no. Pero, lo dijo con voz apacible, no fue con tono de regaño. En ese mismo momento, el cielo o lo que estaba arriba se llenó de pájaros, todos distintos, todos volaban hacia la misma dirección, como escapando. (Lo que pasó, se fue.) Varios días después, me preguntaba el porqué de ver algo así. Como no sabía, no quise pensar más en eso y seguí feliz. Le conté a alguien especial y sólo me dijo que era hermoso tener experiencias así. Guardé la visión en mi alma y no lo dije más, hasta que una voz, me dijo claramente: Lo único real es el reflejo. (Y el lago apareció de nuevo, y el cielo, era el cielo.)










YIA





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