lunes, 3 de agosto de 2015

ISIS




Todavía voy y vienes, pero el tiempo no se queda. Un perro nos mira atento. Nos causa gracia que entienda. Llevo puesta tu camisa, creen que es el último grito de algo, pero yo la uso para calmarme. Afuera el silencio intuye el aguacero. Acá en mi consola de ideas, no hay más que otro corazón latiendo afuera de mi pecho, mi cabeza está llena de tanto que tengo ponerlo en algún sitio. Me miras callado, te muestro la taza con la torre Eiffel y sonríes, la conoces. Bebo café, y el sorbo me hace llorar un poco. No lo llames tristeza, estoy adorándote. Para cambiar el ambiente de lagrimeo, hablas de lo primero que se te ocurre. Veo tus ojos también nublados, pero no quieres que lo note. Mencionas el día en que pensaste que yo era Isis, y que morirías de tanto mirarme. Que esperabas esa sensación desde siempre y que te pasó al verme. Te digo que eres un exagerado, siempre lo daño. Dices no, amor, también estoy adorándote.











YIA




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