jueves, 27 de agosto de 2015

Charlotte and Benjamín

Pueden pasar mil sombras y mil desiertos, puede que el silencio nos arrope y cambien los cielos. Puede que las montañas ya no tengan bruma y luego tengan, puede que la nieve las cubra en otros puntos y aquí no haya nada sino viento para sus altivos picos. Puede que estés pasando tus mejores días en la tierra de tus padres y que yo esté bailando al son del mar que me baña. Puede ser que quiera que hoy te llames Benjamín y yo quiera llamarme Charlotte para cruzar nombres naturales a nuestros oídos de cuna. Tú dirás qué nombre feo te has puesto amada mía, yo te amo niña isla de lengua Cervantina.
Yo diré que no eres rubio, te quitaré el Benjamín porque eres ginger secreto, cuando tu pelo es oscuro. Luego vas a reír porque no entiendes nada, y te sentirás tan Patricio como un trébol. Subirán las estaciones y el reloj será un suplicio, pero amor, amor, yo no te olvido. Aún siento tu beso bebiendo mis estrellas, aquí las mañanas extrañan el cántico nuevo de tu piel en mi noche.
(Y es cierto: El amor es un árbol con un fruto que no debe probarse.)










Yia


























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