jueves, 23 de julio de 2015

'Love your neighbor as yourself'



A estas horas he vencido a toda clase
de pensamientos, he luchado hasta
creer en los más fructíferos.
He olvidado moles de rencores
y he funcionado de tal manera
que puedan estar orgullosos de mí los nadie.
Sólo ellos siguen mis pasos
y les escribo desde mi propia sombra.
Hoy le he contado maravillas a mi madre.
Hoy la calle es un paseo
de flores, nada huele a alcantarillas,
y no me parecen mediocres los rincones.
Algo ha cambiado adentro de mí,
ya no me importan los gusanos que
intentan trepanarme, en fila,
con una canción solemne.
Hoy canto un himno bajito,
porque si lo canto fuerte mi abuela
se despierta y el cementerio se desborda.
No lloro ni estoy cansada, nada me tiene
harta y hasta veo la noche más clara.
Hoy entiendo tantas cosas,
veo los rostros y nadie sabe que sé que
aquel hombre de la izquierda
está cansado de ver
a la misma mujer todos los días.
Nadie sabe que aquella de allí está
preocupada, porque cuando llegue
a su casa van a encerrarla para que muera
llena de joyas, como una reina.
Esa otra que compró un sándwich y un café,
no ha comido en días, sólo piensa
en vomitar, quiere pesar cuarenta kilos,
desea tener pómulos de pasarela.
Ese niño de allí quiere una muñeca
y nadie lo entiende, yo sonreí
con él y la mamá lo jaló de mala forma.
He visto lo que pensaba su madre
y me ha dado vértigo pero no dije
nada, ella va a entender pronto, lo ama.
No me duelen los pies y en el mundo
aún existen los abrazos y los poetas.
Yo podría escribir la inmundicia
y cubrirme de sal porque he mirado
hacia atrás, pero luego recuerdo
a cada una de las almas
que he visto este día y me he
enternecido a mí misma.
Ha subido compasión desde mi pecho,
he amado a gente desconocida,
y no saben, no lo sabrán nunca,
pero merecen ser nombrados
en algún poema de Yia.













YIA

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