viernes, 3 de julio de 2015

BAR SIN BAR


Si salieran todas las conversaciones.
Si volaran todas esas intimidades
que nos decimos poeta a poeta.
¿Saldrían ya bastardas y sin rastro?
¿saldrían a ocupar otro mapa,
contagiarían a más uniformados de nada?
Si salieran esos deseos de hablar
escribiendo, esas ganas de latir,
-corazón hinchado al son de un
querer inequívoco- si salieran.
Si salieran a expresar la hermosura que no
puede ser materia de olvido
porque es tan cierta cuando
miente la realidad que a la vez
planea verdad en un ápice de
su morada universal.
Si salieran los secretos de los ojos
cerrados cuando sueñan hablando
con el receptor que no desea
que se sepa lo que ellos solos
se dicen en un bar privado sin bar.
Si saliera lo magnificente que
crea un poeta que ama a otro poeta.
Si eso saliera,
de palabra a la mar, del amar
al sol y el día al pleamar.
De la luna a la noche,
de los pies al camino,
de la siembra a la semilla,
del fruto al pecado y del pecado
al amor que lo limpia al amar.
Si salieran.
Si salieran los misterios
que le dice un poema a otro
poema que seguramente ha sido
tocado por la mente que lo atrapa,
por el alma que lo besa
del otro lado que no puede escapar.
Ojalá que no salgan, ojalá que no mueran,
esas las palabras,
de poeta a poeta, del amor, el amar.
Pero y si salieran.
Si tan sólo salieran, ¿se esparciría el amor,
o sería la cruz, que deben llevar?






YIA

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