martes, 23 de junio de 2015

Y yo dije.

Dije una sola frase y Groenlandia
se hizo un pequeño punto que se alejaba de tus ojos.
Describí lo que veías, justamente,
y fuiste a mi nombre llamado por un
poder que también conoces.
Estabas de paso por el blanco más frío.
Y yo dije el silencio que mirabas.
No estaba cerca, pero mi palabra te había tocado,
quién lo diría, me pregunto
qué te ha llevado el éter
de mi esencia, una sola frase dije.

Así buscaste hasta dar conmigo.
No supe cuando ni cómo.
Pero pude oler tus jazmines,
el infinito había creado un
laberinto de impresiones y lo habías conseguido.
Habías estudiado cada detalle
como si ese fuera el pasatiempo
más preciado de tu tiempo sagrado.
Lo diste a mis trazos, y qué fortuna la mía,
que con cada línea te veas a ti mismo
en las palabras que se estiraron sin saber,
a dónde llegarían.














YIA


















































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