sábado, 13 de junio de 2015

Un río

Aparente visión de calma
horadando la tierra de adentro.
Allí muy sumergida y tibia,
la han visto llevar ritmos
ancestrales que nos colgaban
de los sueños en donde
no podíamos calcular el fin.
Allí un caudal captura los signos
pero hace lo que quiere.
Corre agitado un rumor
y sale hacia lo que fluye
corriendo de nuevo.
Luego se calma e inventa
la ruta de una mirada
que horadando la tierra
sumergida contiene la tibieza
de un gozo secreto.
Porque no sabemos del remolino
y la algarabía desafiante
de eso que espera detrás de los ojos.
Aún no sabemos.
Qué se mueve cuando estoy
quieta y qué traslada esa agitación,
si no es más que el silencio de un río.
Qué pasará si le llamo poesía.
Qué sucederá cuando se abra paso
y se desparrame la corriente.











Yia

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