martes, 9 de junio de 2015

LOS PEQUEÑOS


(no llores, a qué le temes, no temas,
aunque no quieras debes escribirlo)
Según la promesa te han contestado.
Saben tu pregunta.
Lo dicho no fue en vano.
Ahora escribe lo que estás viendo:
Escribo...
Hay un lugar.
Todos son niños y niñas.
Creo que no pasan de los once años.
Tienen diferentes tareas.
No todos visten de blanco.
Siento que cada indumentaria
que llevan significa algo.
Lucen en armonía,
tienen aspecto de felicidad.
No hay adultos, sólo yo.
Y pronto debo irme.
No puedo ver a quien me
acompaña pero su voz
me guía y me explica:
Esos de allá son los desmembrados,
los asesinados, los de la guerra.
Estos de acá pasaron frío,
más allá están los que tuvieron hambre.
Sus cuerpos terrenales sí eran significativos.
Para la razón humana lo que vivían era inaudito,
pues, la mente no tiene otro conocimiento,
si no se pide o no se concede por
mérito de amar al que Vive.
Ellos (los pequeños) no recuerdan
el dolor, ya no saben lo que es sufrir.
Sus cuerpos ya no son.
(Tienes que ser valiente porque por decir esto
van a perseguirte.)
Hay otro grupo, el más grande:
Las víctimas de aborto.
Los abortados.
-Pero si no nacieron porque
tienen cuerpos como si hubiesen
crecido en años.- Leyó mi mente en segundos
y contestó:
Tienen apariencia de cuerpo pero sólo son hálitos.
Cada niño que ves aquí fue protegido en lo importante
y fue amado,
y no fue manchada su inocencia.
Todos veían cosas que no ven los adultos
y estaban preparados para este espacio.
Ellos no eran de ese mundo.








Yia

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