viernes, 26 de junio de 2015

Kindness


La caja no decía tu nombre,
pero el amable cartero sonreía
como si un pajarito le hubiese 
contado que allí entregaba un
pedazo de cielo a una chica de anteojos
con rostro -dizque- bonito,
porque eso dijo
luego de que pusiera la firma
en una tablita en la
que pones que has recibido...
Antes de abrirla quieres llamar
a alguien que te pellizque el oído
y te diga: no seas tonta ábrela primero.
Una camisa de Iron Man, un libro que
no quiero ni leer para no estrujarlo,
tres páginas con tu puño y letra,
-todas llenas de infinito-
un vaso de un lugar que no sé pronunciar,
un anillo ancho parecido al que llevas,
para que nuestras manos sean iguales
no importa dónde estemos.
Pero nada de eso fue más bello, nada de eso,
fue más grande, que tu gesto hacia mi madre.
Si querías demostrarme que te importo,
con eso, lo dijiste todo.




YIA






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