jueves, 4 de junio de 2015

BARRO

Me dabas a probar la historia del agua,
aquel verso era un gran aguacero en el alma de la tierra
y yo era barro, ¿lo recuerdas?
Estaba llena de todo y sin forma para
darle color a la melodía de las flores, ¿recuerdas?
Yo era para tus manos la creación sana del alfarero
y me hice a tu imagen para olvidar tus ojos incrédulos,
esos que reían cuando mi boca contaba
el drama de la costilla.
Fue hace mucho ya, y sabíamos jugar a leer
las olas de un mar invisible.
Nadie había descubierto las rutas de mis palabras
y mi inexplorado corazón
aprendía de sed y de hambre.
Yo lo recuerdo,
nos gustaba ver lo que podíamos crear con el polvo.
Recuerdo que soplábamos fuerte la ceniza
para que: nunca la muerte, nunca la muerte.
A veces, sólo nos gustaba mirar nuestras manos vacías.
Y sin embargo, eso era amor del benigno.
Veíamos que era bueno.








YIA

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