domingo, 3 de mayo de 2015

OCÉANOS


He visto al mar dudar de mis ojos
pero la duda proviene de mí.
Mis gestos aunque sean pequeños
contienen ese legado que no defrauda
y que nace para repetirme que
pronto llega mi fin.
Aun esa orilla me ha visto
sosegada pero no conoce que
tengo una verdad que no he dicho
bien, me han callado las aguas
como si tuviesen una fuerza que
no deja que diga lo que debo decir.
Existe en la arena mi palabra extensa
y mis huellas se borran para que
no quede mi peso grabado cuando
mis pies vayan a pasar a ser nada,
y de una vez ocurra lo incierto,
que ahora, no puedo saber.
Yo no seré recordada por mi cabello suelto,
mi estirpe de luz y estatura de mujer.
Mi filantropía no tiene corona ni metal
que retiñe al sonar el presente que
despide el ayer.
Me hace feliz la mañana que me
guía más allá de las barreras,
de lo que la mente puede retener.
Yo me voy, pero pienso dejar mucha gente
marcada, y mi voz no va a morir.
Cuando no esté, preguntarán,
y contestará el oleaje en defensa de mí.
Reflejado el cielo allí, dirá, en lo poco
fue fiel en lo mucho, su abnegación
quedará, en los que vienen detrás.
El océano dirá lo que callé.
Y en esa misma arena,
una caracola solitaria,
cantará en el oído de un niño y le explicará
la tarea que me explicaron a mí.





YIA




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