miércoles, 20 de mayo de 2015

INSOMNIA

Adentro es distinto.
Yo como rueda, rondando
la existencia; como ladrido
que no sale de un canis familiaris,
sueno el vacío.
Más de un millón de cadáveres
que se pudren en las afueras
y yo entre ellos comparto la osadía
de la putrefacción.
Según la estadística de no sé
qué manos, rodillas, y qué ojos
que también le preguntan a Dios
para qué necesita tanto abono
en la tierra y por qué llenar
el suelo con tal podredumbre
para cuál huerto que no acepta las almas
si no siguen qué parámetros.
Para qué las tristes flores que a veces
las roban o las cambian de tumba.
Me pudro de manera fascinante
sólo que más lento que otros
mientras pasan las noches
en esta cuidad que no existe sin
que unos ojos despiertos inventen del
insomnio,
el más bello poema de zombis.
Más de dos mil millones de cuerpos se pudren
en el mundo lentamente.
Y yo aquí contándoles a ustedes
desde mi nicho andante.
No tengo sueño.









YIA

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