miércoles, 20 de mayo de 2015

Salem duerme

(No me gusta verte abrumado) Alguien llamó y escuché cómo discutías pero no lo notaste. Trabajaste muchas horas. Tanta responsabilidad. Te admiro, aunque a veces no sepa qué dices. Pero tú me miras de la forma que amo.
El día pronto termina. Dices que soy el alivio que necesitas,
que sólo mirarme es la gloria. Estiras tus piernas y comienzo a darte un masaje.
Haces dos preguntas. Luego el silencio.
Tienes el oído atento a mi voz.
Pero no quiero hablar. Lo sabes. Qué pasa mi reina. Otra pregunta que no contesto.
 Mis manos se detienen. Me siento a mirarte. Estás cansado, lo sé.
Tus ojos casi se cierran. -Por favor, dime por qué no dices nada, suplicas con voz leve. 

No pasa nada, amor mío, al fin digo algo.
--No pienso decir nada que le preocupe--
Apago la luz, me acuesto a su lado, Salem duerme.
En la mañana encuentro una nota que dice: te veo a las 2:00 pm, sé lo que te pasa. 

Yo no discutía, hablaba con mi hermano, debo contarte qué hice para quedarme más tiempo contigo, extraño a mi familia, pero no pienso dejarte, eres el amor de mi vida.





Yia

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