viernes, 10 de abril de 2015

Transiciones





Escapamos del miedo como si se disolviera
como si un polvo ancestral amara la belleza
del éxodo.
Como partículas de la nada inclinándose
y alzando el vuelo sin discriminar lo que toquen. 
Todo en un baile sin reservas, sin piedad,
con el dolor pegado al alma que se aventura a la transición.
Y a oscuras.
Sin saber que es parte del proceso.
Dar el perdón y saber marcharse para volver
a las ventanas del sueño.
Cerrar los ojos y mover el alma en esas tinieblas,
como diciendo basta.
Alejarse y dejar morir lo que fue
acariciando la misma muerte en cada recuerdo.
Cortar de raíz sin que noten que llevas
un panteón completo esperando en tus lagrimales.
Porque duele y sabe a hiel lo inservible.
Estamos llenos de ese amor, de ese que conocemos,
cuando de pronto nos damos cuenta
que el amor que mereces en lustrosos vallados
está en alguna parte de nosotros.
Haciéndonos libres de todas las murallas
que nos pusimos,
de todos los muros que erigimos tratando
de salvarnos de ''la manera correcta''.
Honey, there is no right way.
Y que bien que no exista esa forma.
Que se extinga lo que no llena.
Saber irse sin remedio, sin saber que trae
la nueva ruta.
Entregarse para siempre a lo que has sido
y entender que todo está en ti, y que se vuelve
pequeño para acomodarse a la silueta.
A la mía. Dulcemente a la mía.
Perdonarse por la entrega y llamar al amor,
viajando por las mentes, por los cuerpos,
por otras sendas de luz, y claro, de penumbra.
Llamar al amor, y que responda.
Que responda.









YIA

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