viernes, 10 de abril de 2015

LA FIERA




Se derribaron los puentes, y de nuevo
otros, aún más complejos,
y la temeraria que llevo adentro está en revolución.
Así, como en una fiesta a la que no fue invitada,
así, como si supiera no es parte del panorama, 
pero lista para dominar la pista del acontecimiento.
Preparada para su participación exótica
en esa jungla de refulgencias.
Yo, que soy ella misma con otra naturaleza
bastante análoga pero más ascética,
estoy metida en un rincón observándola intentar
inescrutables pasos hacia una reconciliación
con todos los espirales que tiene que recorrer en mi celda.
Dejo de mirarla, para decirle que puede ser mansa
en manos adecuadas y que no tiene que defenderse
de nada.
Veo como contesta. La bárbara se concentra,
y acercándose a una vuelta en serie, acto seguido,
sin vergüenza, fractura el espiral de mi diestra.
Cálmate, animalito XX de determinación cromosómica,
que pronto vienen los besos repentinos
del hombre que amo. -Le digo-
Y ella rompe todos los barrotes que encuentra
para luego mirarme exhausta.
Me mira y sin ápice de fiereza, me dice:
yo también lo amo cuando tú esperas,
para descansar a su lado, y me quedo tranquila
mientras lo acaricias.




YIA


















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