miércoles, 1 de abril de 2015

Getsemaní




El mundo se marchó.
Todos te dimos la espalda.
Más de lo que pienso, más. Fue amor. 
El cielo anunció la marca del fin, el cielo lloró por mí.
Más que un sueño, más.
Más que todo lo que es, más.
Tú tiemblas y dices que ni tú entiendes.
Que pase el dolor si es...
Y yo sólo veo que eres como yo.
Confundido y asustado. Miedo, como tengo yo.
Amigos sí como tengo yo.
Y allí todo el monte que es tuyo supo que no mentías.
Y llorar sangre y sudar sangre,
y romper mil palabras en lenta agonía. Lenta agonía.
El costo de mi vida, se manifestaba.
Y nadie piensa en el padre que también sufría.
¿Eres padre? El padre ve allí a su niño, ve a su niño allí,
sangre viene a su visión, la respuesta estuvo ahí.
Sangre y lágrimas mezcladas. El silencio de morir...
aparece un ángel para darte fuerzas;
no pude escribir su mirada,
no supe que estuve allí.
Te levantas con el rostro como nunca,
tus amigos duermen, vas a pagar mi vivir,
no sabré cómo agradecerte.
No soy digna de ti.




YIA

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