jueves, 2 de abril de 2015

EL SIEMPRE DEL NUNCA




A ti, que sabes que guardo el secreto
que tiene tu boca deseando el beso
que escurre la noche hacia
otro sendero y de nuevo a tu boca.
A ti que sientes lo mismo
que siento cuando vibran diapasones
que el tiempo enumera con ecos
distantes, del amor la respuesta.
A ti que sencillamente derrites tus ojos
en la imagen que penetra el claroscuro
de tu alma tan pronto tiene contacto en tu pupila.
A ti que conoces los templos naturales
y que sabes que la creación
fue hecha para llamar tu atención
de una vez y por todas.
A ti que esperas que asome mi pezón
en la esquina de un verso para sentirlo
en tus labios al leer el poderío de mi letra.
A ti que nunca sabrás que te escribo desde
la línea que el horizonte no puede
pasar por ser prohibida.
A ti que:
No debes saber que cuando la filigrana
del enigma explota y mi mente
a tu mente se torna, y mi cuerpo
reconoce tu voz malévola siendo
alimento de mi inocencia.
Me dan unas ganas de,
callar que detrás de las uvas
el vino nunca fue lo que era,
que seduje la copa
hasta que quise el sabor de todas las frutas.
Y más si es la que dice: No se coma.
No debes saber que te escribo a ti,
en el borde de un suspiro
desde algún teorema de alguna
escuela de desapego divino tesoro,
región filosófica.
Y que cuando hago eso,
cuando muerdo mis labios
evitando lastimarme porque
mi sangre corre y mi corazón
reconoce su propio galope en
adrenalina.
Te escribo ti cuando miro la
llama encendida y de nuevo
me muerdo
el labio de abajo y sin darme cuenta
sé que tengo todas arcas llenas del mismo
deseo que sé bien que te quema.
Te escribo a ti cuando digo nunca
aunque sé que me cuidas desde un no
que dice: Tan bella cuando se pone
fiera, no sabe que aunque trate sigo
viéndola tierna.
Entonces ahí es cuando me siento plena
y mi palabra te hace el amor,
de mil maneras.


Te escribo a ti,
desde el imposible más intenso,
desde el siempre del nunca.




YIA

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