lunes, 23 de marzo de 2015

LENTE TRAS LENTE


Te encontré en las sombras, en rodaje expansivo, 
qué digo en las sombras, estabas entre la gente vestido de poesía, 
y nadie me sorprende.
Mi capacidad de asombro es leve, en cambio tú eres asombroso,
y eras tú aquel ente de linaje justo,
real discordia apacible a mis ojos,
la imitación de mis sueños en cuerpo presente,
y puntos suspensivos, lente tras lente.
Todo agua y tiempo. Ríos, nubes, esquelas, pasaron las lluvias.
Relámpagos, truenos, mucha poesía, mucha,
y fue la tormenta el desenlace, los siglos, lente tras lente.
Y aquí me tienes, casi desnuda, llena de trópico, azahares y lunas,
a dieta de todo, separada del mundo,
demasiado sensible para mi cuerpo en guerra.
Demasiado circo en mi cabeza, tanta traducción en códigos,
fragmentos de infinito que ni el sabio esculcaría,
porque no va alcanzar, no alcanzaría.
Pero tú mi amor, me tocas los ojos y recuerdo de qué estoy hecha.
Se me sale el sacrificio, se me nota la cruz, la rosa, la llaga,
desciendo al infierno a gritar que se callen
y ellos me gritan,
y reto al caos, traigo una llave y sólo soy muestra, dermis y pluma.
Grito, y se enojan, se pierde mi grito, tu nombre flota,
hierve el azufre, se aglomeran tus formas,
y grito más fuerte: me quedo con él, doy amenaza:
les romperé el tímpano, soy soprano, quebraré las copas.
No quedará vidrio para el vino de Legión, ni para el rito de Judas.
A qué canto y se pudren, a qué saco a más gente,
si no me lo dejan.
El silencio se vierte y caigo en la clepsidra,
algo me suspende y tu cuerpo al mío se ajusta,
pasan las cavidades, el ácido no nos toca, vemos la cueva,
la estalagmita.
Y arriba, y arriba...
tierra más tierra, de nuevo la lluvia, brotó la semilla,
una madre te nombra, de nuevo los siglos, la vía,
las esquelas, te encuentro en las sombras.
Mi nombre lo exhala la gloria no mía, el cielo se place
y la luz te impresiona, el cielo me llama, me dice hija.
Ahora estamos de frente, te encuentro en las sombras,
como nunca, qué digo en las sombras,
qué digo: la vida, qué digo: la muerte,

que sea contigo, lente tras lente.





YIA

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