sábado, 28 de marzo de 2015

Él lloró


Encontré a mi gente adentro de una lágrima.
Fue en aquel universo sales e historias,
la morada. 
Capacidad de respirar y vivir en armonía les fue dada.
Allí todos eran iguales pero únicos
en la luz del alma.
Una noche entre el sonar del búho y una fogata,
se preguntaron de quién era el líquido que habitaban.
Todos fueron agua hasta la pregunta y el conocimiento,
rodaron hasta evaporarse, desaparecieron.
Así era la vida en aquel paraíso
y la respuesta fue como el fruto
en otra memoria de un comienzo remoto.
Hoy recuerdo a mi gente en el llanto de un niño.
Bendita la inocencia de los que nada saben
y la maldad aún no los toca.
También me pregunto de quién es la lágrima
que habito ahora.
Eso quiere decir que voy a esfumarme.
Bendita la gente que se desvanece,
y de nuevo nace.


YIA

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