miércoles, 4 de febrero de 2015

RÍO CRISTAL, CALLE 7


No lo saben, abuelita,
pero ellos también lo perciben.
Van con su cara al sol, suben al trolley, bajan.
Fuman, comen, beben, trabajan, y repiten eso
todos los días.
Yo escribo. Los veo, soñando
nubes claras, con la sonrisa de quién aman
en la frente, entre ceja y ceja, se la noto.
No todos tienen alma negra, abuelita.
Ellos pasan por la Catedral,
Mayagüez siempre bonita,
pero llora un canto, subiendo la Mckinley.
El Teatro Yagüez, parece un relato anónimo
casi contado por cristales que hacen de prismas
si los miras como yo los miraba cuando era niña.
Desde mi pueblo, a veces, crecen árboles hacia
el mundo, y yo suelo subir a las ramas, abuelita.
O pienso que lo hago.
No lo saben, pero los transeúntes lo intuyen,
cantan, juegan dominó, van a los helados chinos,
compran artesanías, conversan, vuelven a sus casas,
y repiten eso.
Les falta algo, abuelita.
Yo lo veo. Yo paso por el Puente de Sábalos,
abuelita querida, y sé que tu casa está cerca,
y se me hace un nudo en la garganta.
De lo que te salvaste, abuela.
Vienen tiempos difíciles, y a veces, quisiera
poner un muro invencible, una fortaleza enorme,
pero nadie va a entrar,
quizás sólo las bestias y las aves como en el arca.
Miro el mar, ahí cerca de Joyuda, veo Isla de Ratones,
y el horizonte, ellos no lo saben, abuelita.
Siempre recuerdo lo que me leías, y no me avergüenza decirlo,
me leías la Biblia, todos los días.
Aprendí a verla de otra manera, no como otros la ven,
no saco cosas fuera de contexto,
aprendí a amar la riqueza de su literatura,
sus misterios, sus relatos, su poesía.
Abuelita no soy religiosa y no lo seré nunca,
no seré sepulcro blanqueado.
Me enseñaste cosas que ni la escuela,
ya me conoces soy un desastre,
al César lo del César, y lo demás lo citarías conmigo si estuvieras viva.
Ellos no lo saben abuelita, las tragedias se repiten,
los tiempos ya están planeados, hay guerras, hay muerte,
pero también hay vida y sólo verán lo negativo,
porque pasaron de las promesas que no van a fallar,
pero algo intuyen, y lo niegan.
Porque todo lo que pasa es historia de más historia.
Nada nuevo hay, todo se repite, como las tragedias
y las glorias.
Por eso cada vez que paso por tu casa,
me pongo triste.



YIA







1 comentario: