domingo, 8 de febrero de 2015

KYRIE



He visitado la diestra,
acompañada de unos pasos ciegos y,
en cierto momento caí, como caen las plumas.
Como caen las plumas de un pájaro
que no sabe que adentro vive su jaula más amplia.

Eso no se dice. Interrumpen.

-Yo no hablé. Estoy cantando. Yo canto el Kyrie. Fui yo la que canté.

¿Quién te dijo que podías? No puedes hacer eso enfrente de los árboles, en este monte ya no hay olivos como los que habían. Después de la uva, el opio, la espiga. Pero antes de ti, la lepra.

-Y entonces, canto el Sanctus, Sanctus, Dominus Deus.

No, ese tampoco. Si cantas eso se levantarán las orillas del suelo en donde yacen los milicianos. Has quebrado las montañas sin pensar que debió morir Barrabás. Había que evitar la profecía. ¿Cómo vas a pensar que Abel perdonó a su hermano? ¿Qué pasa que los de ahora rompen más reglas? ¿Qué hiciste con tu ley de vida terrestre? No te dieron la voz para quebrar los triángulos invisibles. ¡Cállate indómita!

-Te juro que jurar no está bien, pero yo, se lo diré a Yahvé, que tú, has pernoctado aquí para que no se escuche mi Kyrie, Kyrie, Kyrie, Kyrie, E-E Eleison, Kyrie, Kyrie, E- Eleison, E-E-E Eleison Kyrie.

¡Cállate, sutil pesadumbre! No vas a cantar mientras yo tenga la espada y el escudo.
La espada y escudo. El arpa ha callado, y desde hace mucho, no hay sonido. No lo habrá.

-Y, ¿tú quién eres para saber? No sabes nada, yo también tengo escudo y espada.
 Escudo y espada: Plenitus Coeli, Coeli Etterra, no lo ves, no lo ves, son mis cantos mi armería entera. El arpa no suena, está bien, yo canto a cappella. ¡Aléjate, alma en pena!
La guadaña sabe que mientes, te espera.









Pintura: Akane Kramarik- Innocence


YIA












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