sábado, 17 de enero de 2015

Como Kir y Ar




Destruida y devastada una parte como Ar de Moab.
Destruida y devastada otra como Kir de Moab.
Todo en una noche, todo cayendo encima invisible de manera particular. 
De cilicio ceñida toda cosa en los ojos como monte de Hesbón.
El lloro no escuchan pero está,
extendido en un ruego de sangre que arrastra las calles,
las plazas, terrados también con cilicio ceñidos están.
Gimen tanto la causa, deshechos en lágrimas, rapados
de todo lo que causa sonrisa, desmembrados 

de todo lo daba deseos de cantar.
Un día el espejo no entiende el rostro,
un día un proceso se vuelve las horas y no hay consejo 

sino el propio para poder continuar.
Un día el desierto oh hija de Sión, desnuda tu cabeza,
y se agotan las aguas y las aves se van, o así te parece,
o así percibes que el mundo siente.
No es destrucción, ha cesado ya, no es ruina que espante
tu carita de cielo, oh hermosa moradora de tierras sin paz.
No hay calvicie que aleje tu estrado como cuesta de Luhit.
No hay lágrima que rompa el amor de quién toma tu mano

 -en forma de hombre-, cuidándote tierno, resguardándote feroz, 
como estaba estipulado, 
como cordero y león.




YIA, con amor...

























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