domingo, 29 de junio de 2014

Monster





Qué maquina extraña es esta cabeza.
Qué sueños tan rasgados me esperan
para no contarlos y sólo hacerlos nubes
que dejen ver el cielo.
Cuánta vigencia hay en las canciones depresivas
que no me deprimen sino que me acarician.
Me fascina el monstruo que se desnuda
en las calles contemplándome a través de ellas.
Qué rara la forma en que las cosas encajan
en este puzzle, ni siquiera pedí
el contrato con el ciego del vacío,
y ya me ven de nuevo, escribiendo.
La Pizarnik me entendía, ella tal vez tuvo
domingos como este que estoy viviendo.
Estoy hecha de pájaros negros
en este cuenta gotas que sólo promete
matar a punta de sangre y fuego.
Me convertiré en un lago silencioso
y de allí saldré con la forma
de todos los monstruos que
avistan las pesadillas inesperadas.
Le daré la oportunidad a la quietud
puede que esta vez entregue todo
como una y mil veces.
Qué bestia este corazón que late
y qué suerte blanca inunda la tenacidad
de las horas.
Seré la vida completa,
seré un monstruo que asusta
.


h://youtu.be/GVQqZg5BisE

Yia

















domingo, 22 de junio de 2014

ABRIL Y FEBRERO



Escribo como me da la gana,
con improperios, sin improperios.
Eso depende del ánimo, del tiempo.
Así me enseñó Bukowski,
en alguna queja que leí de él en alguna tarde.
Escribo la mente de las cosas que no piensan,
les invento un cerebro de erudito parecido al tuyo.
Escribo una nota, un poema, un cuento
que destile la tinta por mis huesos.
Y eso, eso sí te lo debo.
Porque creo que te quiero
tanto que podría fabricar
un dios pagano con lo mucho que te adoro.
Ya me conoces, yo voy al grano
y voy inundando todo con tal de llegar a cada pulsación,
a cada grito, cada vertiente, cada acantilado
donde llegue algún resquicio de tu paso.
Alguna huella de la esencia
pura que mitiga el dolor de mi mera existencia.
Escribo todo lo que palpita y muere dentro de mí
por momentos.
La negrura densa, espesa, y bosquejada
de la tinta que diluyen
mis lágrimas pero que son imborrables.
Escribo las sombras de la ironía que espera
una noche cualquiera entre tus brazos
y el elixir de tus besos.
Escribo julio, como si fuera el mes
más bello.
Sabiendo que tú tienes más de abril
y yo de febrero.
Escribo un color con un nuevo largo de onda.
Un nombre con el significado que lo signifique todo.
Escribo un nombre cualquiera
que suene en mi boca y haga que mi corazón
grite, como todos los días
grita entre ese alarido de no saber si soy poeta.
Escribo un nombre
como si inventara una letra que lo recoja todo
y lo hiciera intocable,
y más sagrado.
Un idioma, con sólo decir ese nombre,
que siempre es el tuyo.



Yia












domingo, 15 de junio de 2014

Mis Bailes de Dalila (Osadía)



Yo que me vi expuesta en algún vidrio
que me seduce la locura y el verso.
Que tengo los cimientos en el Olimpo
y que jamás se enteraron de mi estrategia
quimérica y mis bailes de Dalila.
Tengo que afirmar cosas napoleónicas
y conjurar las palabras que se llevó el viento.
Porque quién va a nombrar lo desconocido
si no parte de la premisa creativa
si no rompe los ciclos y muerde lo implacable.
La cotidianidad nos empuja a no mover el pelo
a no tener el coraje de volver al abrazo.
Al caos de denunciar lo inapropiado.
Hay que tener las ganas de un viernes temprano,
tener las agallas de poblar de nuevo a Gomorra.
Poner el orden en las orillas de una normalidad
que sólo existe en las medias historias.

Tenemos que enfrentar los miedos de siempre
el tic tac que se mueve, pendulante.
Hay que poner las noches en letras,
suspenderse en las humedades
de los tesoros encontrados,
de los vaivenes irreductibles
y las mariposas que vinieron con la mirada.
Yo que me vi dentro de un círculo
llena de posiciones y estampas
queriendo asambleas y atentados
sin motivos, proclamando secretos
del llamado que fue puesto en mi oreja.

En otras horas, en otros tiempos
esta era la misión y las noches servían.

Sabíamos utilizar lo que nos dieron.
Analizábamos las estrellas.
Mirábamos El Cairo, Mesopotamia
leíamos de Homero, no del Simpson
sino del de la Ilíada.
Hacíamos de Sodoma el cambio.
Brincábamos de gloria en gloria.
Dejábamos de ser estatuas y volteábamos
para ver el fuego.
Era interesante avivarlo.
Habían mentes pensantes que asombraban,
que hacían cosas distintas, los osados.
Dónde están los que se atreven a romper las reglas,
implicar la revolución de alguna manera.
No sé, quizás espero demasiado,
de nadie, de todos.
Nosotros, que adulamos las puertas
y no entendemos el efecto mariposa,
y no corremos los riesgos necesarios
porque hay que correr en manada
y no ser señalado.
Nosotros que miramos las noticias de las ballenas,
totalmente estoicos,
que nos da lo mismo Groenlandia,
Guantánamo,
la porquería que hace Putin,
que no nos importa un bledo
los niños en Sierra Leone,
que jamás pensamos en el que tiene hambre.

En otras horas, en otros tiempos
esta era la misión y las noches servían.

Nosotros que tenemos la certeza
de besar la tierra y decir uao qué bien estoy.
Y que los kilómetros no nos afectan
Y las vallas nos quitan el frío,
que estuvimos dispuestos a no decir nada
a callar injusticias y a pararnos tranquilos.
Chernóbil era importante, era,
ya todo se ha olvidado.
Ahora las noches son las mismas
la luna es anzuelo de muchos
pero pocos escriben la aritmética,
las voces de las brújulas, 

las miradas de un astrolabio.
Mañana el día será igual
y a cuenta gotas
lo que diga, lo que destapa la fiebre
no fue tan necesario.
Y así los días escupirán cosas geniales
que no diremos nunca,
porque a alguien le parecerá extraño.
Y seremos igual que todos.
Y no llenaremos las noches de utilidad.
Seremos uno más que siguió el curso
de ser nada más que un número.
Trataré de olvidar lo expuesto.
Esquivaré tus balas, total, todos lo hacemos.





Yia





















































miércoles, 11 de junio de 2014

Hay vacío
ruido de inmensidades
mas no tu sombra
ni tu voz 
ni tus pasos
no hay nada
sólo un pez 
en una luna ciega
y sabe bien
que no tiene agua.

Resistir es la palabra



En la promesa de abarcarte, el miedo me sustituye, y a ti, a ti te pone a girar en un tiempo que ni siquiera existe. En la cuestión de nuestros nombres, la vida segrega atajos que no coinciden con el pacto que hace que nuestros ojos estallen. Nos pone una trampa vil llena de preguntas innecesarias que a la vez nos salvan pero a veces, a veces, amor, me debilito. A veces me enojo, ya sabes, y pongo la cara que dices que te gusta. Otras veces llega la luz posible y se queda el sabor de tu beso, ese que retengo sin metáforas. Pero hoy no, así que haré un espacio entre todas las odas y no diré nada. Hoy no, hoy no quiero detenerte, hoy los ángeles están cansados de ayudarme. Hoy miro la esperanza sin contarle que respiras hondamente en algún poema de algún poeta que conoce noches como esta. Ya sabes, nuestra historia viene arrastrando vidas, amor, lo nuestro comenzó mucho antes de que el sol fuera sol. Resistir es la palabra, y yo soy una llorona, un desastre. Digo eso y me da gracia, recuerdo el gesto que pondrías, te veo diciendo, eres el desastre que me encanta.




Foto: Resistir es la palabra

En la promesa de abarcarte, el miedo me sustituye, y a ti, a ti te pone a girar en un tiempo que ni siquiera existe. En la cuestión de nuestros nombres, la vida segrega atajos que no coinciden con el pacto que hace que nuestros ojos estallen. Nos pone una trampa vil llena de preguntas innecesarias que a la vez nos salvan pero a veces, a veces, amor, me debilito. A veces me enojo, ya sabes, y pongo la cara que dices que te gusta. Otras veces llega la luz posible y se queda el sabor de tu beso, ese que retengo sin metáforas. Pero hoy no, así que haré un espacio entre todas las odas y no diré nada. Hoy no, hoy no quiero detenerte, hoy los ángeles están cansados de ayudarme. Hoy miro la esperanza sin contarle que respiras hondamente en algún poema de algún poeta que conoce noches como esta. Ya sabes, nuestra historia viene arrastrando vidas, amor, lo nuestro comenzó mucho antes de que el sol fuera sol. Resistir es la palabra, y yo soy una llorona, un desastre. Digo eso y me da gracia, recuerdo el gesto que pondrías, te veo diciendo, eres el desastre que me encanta. 

Yia








Yia































Lord V


Esa mente 

Ese rostro que idolatra la rosa.
Tus ojos noche y estrellas todas.
La ternura de tu mano.
La pasión que desbordas.
Tu pelo penumbra.
Tu boca palabra que me hace suya.
Tu cuerpo de hombre que ama:
El peligro de mis curvas.







Yia

Otra Ciudad

El giro narrativo del cuento.
Lo que subrayo
en un libro. 
Una noche en la cuidad
que me enamora.
San Juan y su bahía.
Un Bach exorcizando
mi sonrisa.
Un San Telmo declamando
tus sueños. 
Otro lugar en tu corazón:
Y está lleno de muertos...
Yo.
Mayagüez despierto
por horas.
Un Gdansk que conocemos escrito.
Otra cuidad, otra.
Otro paraje, otro.
Tú.
Todo lo que odias
y a mí me encanta.
Todo lo que te gusta
y yo detesto.
Mis chistes mongos
y tan divinos.
Tu voz perdida en mi oído.
Tu poesía cubriendo el cielo.
Lo irreductible floreciendo.
Lo que no estaba en el pronóstico.
Tu nombre. El mío.
Otra cuidad. Otra.
Otro infinito.



Yia
















JUDAS




Cuéntales que te amo.
Que comiste conmigo.
Que tu beso me hizo fuerte.
Que no me negaste tanto.
Diles que yo sabía de ti.
Que el fuego era el destino
Que el árbol era la horca.
Que el pacto era pacto.


BYE

Foto: BYE

Desempolvar noches como estas es tan fácil como asaltar al espejo con una sonrisa. De un sólo golpe notas que tienes la vida de tu parte y que el duelo del tiempo no ha hecho estragos contigo. Piensas en lo corto de la vida y dejas que la plenitud te abroche el vestido. Tratas de resistir el embrujo de tu reflejo y terminas de arreglarte para salir a comerte el mundo. Te haces una cola en el cabello, usas maquillaje suave y tus zapatos favoritos salen de su caja para saludarte. Un poco de perfume le da el toque final a la piel que te cubre. Vuelves al espejo y te gusta lo que ves después de haber sido disciplinada con el templo que te contiene. Ha valido la pena el viaje a lo largo y ancho de todos los caminos que te han llevado hacia ese minuto en donde simplemente agradeces. 

- A veces antes de tomar un paso escribo lo que llora la esquina para mirar su llanto desde mis adentros, todo es cuestión de evitar que el sauce que me habita me convierta en rocío. Ya sé que hay algo de muerte en mis pasos pero a mí me celebra la luna. Yo no firmé ese contrato con la nostalgia, tampoco pedí la imagen comercial que la sociedad dice que tengo. He sobrevivido al filo de la palabra que me fragmenta y me reclama desde algún estrado. Mi interior tiene el anagrama que estoy buscando antes de cerrar la puerta de mi casa. No tengo más que decirle a esta página. Estoy feliz, estoy brillando. Al fondo, bien al fondo, me espera otro día con los ojitos llenos del amor que me define.

YIA

Desempolvar noches como estas es tan fácil como asaltar al espejo con una sonrisa. De un sólo golpe notas que tienes la vida de tu parte y que el duelo del tiempo no ha hecho estragos contigo. Piensas en lo corto de la vida y dejas que la plenitud te abroche el vestido. Tratas de resistir el embrujo de tu reflejo y terminas de arreglarte para salir a comerte el mundo. Te haces una cola en el cabello, usas maquillaje suave y tus zapatos favoritos salen de su caja para saludarte. Un poco de perfume le da el toque final a la piel que te cubre. Vuelves al espejo y te gusta lo que ves después de haber sido disciplinada con el templo que te contiene. Ha valido la pena el viaje a lo largo y ancho de todos los caminos que te han llevado hacia ese minuto en donde simplemente agradeces.

- A veces antes de tomar un paso escribo lo que llora la esquina para mirar su llanto desde mis adentros, todo es cuestión de evitar que el sauce que me habita me convierta en rocío. Ya sé que hay algo de muerte en mis pasos pero a mí me celebra la luna. Yo no firmé ese contrato con la nostalgia, tampoco pedí la imagen comercial que la sociedad dice que tengo. He sobrevivido al filo de la palabra que me fragmenta y me reclama desde algún estrado. Mi interior tiene el anagrama que estoy buscando antes de cerrar la puerta de mi casa. No tengo más que decirle a esta página. Estoy feliz, estoy brillando. Al fondo, bien al fondo, me espera otro día con los ojitos llenos del amor que me define.












YIA






















Abuela

No

Juanita, hermosa.
Te extraño. Y aún no acepto el no.
Pero estoy contenta. 
Ayer cantaron tu canción favorita en el no lugar que habitas. 
Ya sabes como me puse,
ya debes imaginar mi no cara de mi no cuerpo.
Ay, abu... no. 
Nadie tiene tu rostro, no, nadie más.
¿Sabes, o no?
Imagino que sí sabes,
porque yo soy terca. ¿No?
Deseo que sepas que quiero abrazarte
con los no brazos que no te pueden abrazar.
Quiero contarte de las no notas
de las no cuerdas,
de la no guitarra de mi hermano.
Y del no que me ahogar.
¡No! Yo sólo quiero...
Quiero hablarte de la no canción
de la no puesta de sol que vi ayer
desde la no casa cerca del mar.
Quiero tocarte el no adagio
que me enseñó Kiki en el no piano
de la no mirada que me das.
Deseo contarte abuela,
de las no palabras que me trago para no llorar.
En fin, te extraño,
eso ya lo dije, ¿no?.
Era tu canción, y lo seguirá siendo
en tu no acá.



YIA















A Ulises



El día está marcado en la cumbre
el designio de tu voz se ha vuelto de mi lado
Dirás que el numen me conoce 
creerás que la lumbre se ha gastado
pero aún sigo siendo Penélope 
la única que tiende tu mano
Soy yo la que se resiste
quien se encierra a tejer el sudario
La que no escucha pretendiente alguno
la que bebió océanos de llanto
Dirás que no me faltó nada
que mis atavíos guardan palacios
Pero aquí en mi alma transgresora
tu nombre sigue tatuado
Veinte años qué son veinte años
para quien ama tanto...





Yia















viernes, 6 de junio de 2014

Chandelier, Mi Niña Interior.



(Voy a colgarme del candelabro, del candelabro
Voy a vivir como si el mañana no existiera)

Mi niña interior. Nada. No lo sé. 
No la encuentro, no está adentro
Llevo días tratando de despertarla
Y no. No la veo. Me dije escríbele un poema
A ver si sale. Dile que la amas, mímala mucho
Entonces, allí no está, en ningún recodo
Quizás se fue con abuela y está muy lejos
Mi niña interior no está interna, ella, todavía soy yo
Aún me gustan los osos de felpa, los lazos rosas
los vestidos de tutú, sí,
aún miro una muñeca y se me salen los ojos
Todavía me encantan las canciones tontas y sí,
aún me creo la princesa de papá,
todavía guardo mi coronita de plástico
y mis zapatillas de ballet que por supuesto son rosas
Incluso me río de todo
perdono rápido y soy lenta para la ira
Se me olvida el enojo y yo sólo canto, canto
Soy la que quiero compartir contigo en el parque
para ensuciarme el vestido nuevo
Yo soy la que dice hola sin importar
quien sea el que está a mi lado
La idea es hacer nuevos amigos
Mi niña interior no está. Mamita.
Yo no sé cómo crecí
Aprendí, maduré, aprendí mucho
pero sólo, creció mi cuerpo
No dejo de ser, tengo el poder de creer para ver
Yo miro un niño, uno de verdad, a otro a uno chiquito,
y digo: una toalla alrededor de su cuello lo hace superman
y él lo cree sin miedos sin prejuicios
Así soy yo y en mi adultez lo aplico
Soy responsable, hago lo mío,
pero sigo siendo la niña consentida
la que leía leía y leía... soy la misma,
La de la imaginación increíble
la de los anteojos y los dos rabitos
La que soñaba con ser feliz toda la vida
La pequeña que vivía en un misterio infinito,
Ahora en medio de este poema, descifré el acertijo
-Y lloré a lágrima tendida-
Escribiendo encuentro trazos divinos
Cómo no lo había visto
Cómo pude estar tan ciega
Si para entrar al reino de los cielos,
si para ver a papito Dios
tienes que ser un niño
Oh, pues abran las puertas
Ya mi nombre está escrito

(Imprescindible ver el vídeo) http://youtu.be/ILTZ8qZbNK0
Con amor,
Yia




















REM

La palabra allá que está escrita aquí
-una muerta en arameo que vive en mí-
Mi salvación psicodélica
colgada a mi sentir.
Mi energía de siempre:
El estado REM de las flores.
La ilusión del gris.
Mi osadía y el qué me importa
Mi ''qué más da yo soy así''.
Luz dinamita, ternura sin fin. 
Mi cuerpo en tu cuerpo espejo febril.
-Tu golpe de espuma
dentro de mí.-
La palabra allá que está escrita aquí.

Yia
























Amante



Silencio, café, una carta. 
Pausa, canción, manzana, silencio. 
Poema, pausa, café, espera.
Viento, balcón, recuerdo, silencio. 
Entro, canción, pausa, poema. 
Una carta, espera, balcón, viento. 
Café, recuerdo, pausa, poema.
Canción, viento, manzana, espera.
Pausa, poema: tu cuerpo.

Yia