miércoles, 30 de abril de 2014

"Pues la belleza no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces
de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente
desdeña destrozarnos."
— Fragmento de Las elegías del Duíno, Rainer Maria Rilke

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Vas a decir que fui yo
no mirarás tus manos
en la bruma.
Correrás en la espera
de las palabras
que esculpieron las hojas.
No sabrás del mal
que hiciste la conciencia
no te funciona.
Tirarás de las manos
de tus legiones
y clamarás justicia.
Harás que llegue
sin estar preparada.
Tramarás bajo tu
sabana tu próxima
mordida.
Dirás fue justo y necesario.
Fingirás que no sabes
de qué habla la ortiga.
Los pondrás en fila
para que arrojen las piedras
que tú misma merecías.






Yia




























Esplendor de Primavera



Hablaste en favor de las flores,
porque sólo tú comprendes el lenguaje.
Las nombraste bellas y frágiles,
serias y sonrientes, ariscas y serenas. 
Ahora que el jardín me pertenece
la estación se entumece en uno de mis pulmones.
Y mi risa, sobra.
El olor de la tarde me dice que se avecina una tormenta

y todo se cose en un grupo de nubes.
En el árbol un nido, seduce a las ramas, espléndidas,
con su caliente asilo.
Todo funciona como manda.
Es la época de evolucionar
entre lo que se escapa por los dedos.
Mis curvas conocen los cambios, mis huesos, sobre todo mi pelvis,
sabe que estás leyendo en la habitación que habíamos pintado.
Mi extraño acento, la voz sensual que dices que tengo,
entra en el tiempo
y te llama como a un dios que desciende en el acto.
Pones tus manos en mi espalda,
y algo crece en tu mirada.
Mareas de fuego se fraguan y tocas mis nalgas
como si mi piel le diera vida a todas las bestias
de la selva más extensa.
Y yo.
Yo sólo siento un grito interno que sopla pétalos rosados.
La casa huele a primavera, tiene que ver contigo,
tienes que ser la causa.
Pero no lo entiendo.





Yia

Be Yia



Sé Némesis, cumbre en la noche. 
La que el resto olvida. Sé sueño implacable. 
La risa fría. Luz tenue que llora escondida. 
Horizontes que se aman en cualquier parte, 
mundos invisibles, que descienden entre mil cuchillas. 
Sé tú misma. -Nunca me dejaste sola. No amor. 
-Si no fueses tan puta no serías tan mía -y solo mía-.
Sé constante en la balada. 

Grito en los párpados de no sé quién demonios, hostiga.
Sé palabra en medio del roce.
Salvajemente cuerda entre la llovizna.
-Si no me besaras así no sé qué haría-
Sé muerte en la cara de los secretos,
en la verdad que ostenta el sepulcro.
Llora mientras te quede llanto.
Pero luego suéltate el pelo.
Sé consciente del páramo y de las rocas.
Desnuda el mar mientras te desnudas.
-Te amo, mía. Yo también te amo, mío.
Sé la herida del suelo, el germen que late. La flor bautista.
-Eres tú y las sombras-. Me dices al oído.
Sé la noche. A tientas.
Tiembla, gime, que la noche resiste,
que la vida que se ahoga luego respira.
Sé oscura. Be dark, be you, be Yia.



Yia

lunes, 14 de abril de 2014

Luna Roja



Las líneas correrán sin que nadie las pare.
Llegarán nubes de dudas, sin marcas ni dones.
Y será el momento del vaticinio aletargado.
El delirio de lo incomprendido,
la nada en la ceniza reptando palabras de no sé dónde.
De este lado del pecho el encuentro cambia de lenguaje.
Las córneas de los ojos van advirtiendo la ceguera
en medio de la tarde.
Somos como peces en el fango nadando en el mismo sitio
sin saber que hay agua de nuestra parte.
En la competencia del tiempo no hay ciencia
que dibuje el primer aliento,
ahora no hay dioses hermosos que puedan nombrarte,
andamos buscando una muerte sin muerte.
La verdad se separa en cuatro partes,
habitará en las miradas de los lobos 

que aullarán lo imposible.
Esta noche la luna nos cuenta del suicidio,
del deseo ardiente de los astros que se aman
de una forma que no nos concierne.
Hoy la luz se viste de tinieblas por unos instantes,
las constelaciones descansarán ante las retinas,
las preguntas ya no tendrán respuestas,
la luna se volverá sangre.

Yia














































domingo, 13 de abril de 2014

Mi muñeca japonesa


No importa como luzca, fue de Elliah. La heredé o quizás me la regaló la vida. No quiero que pienses que es menos importante que el cuaderno verde que estoy escribiendo para ti. Las dos cosas importan igual. Lo único que te pido es que se la des a Calista cuando yo no esté. Me voy. Mi vida en este lugar ya cambió de color. Me pasó como a esas sortijas que cambian cuando cambiamos de ánimo. Ya sé que eso es mentira, cambian con la temperatura del cuerpo y muy pronto estaré fría. Pero Hyon es mi muñeca, y está encantada, sólo Calista sabrá que hacer con ella. La puedes vestir como quieras, recuerda que el azul es sólo para días festivos, ella prefiere el rojo. Pero ya te dije que no importa como luzca. Ella no tiene expresión en su cara, -no podía sentir- , pero yo la transformé para que sintiera. Con ella aprendí japonés y ella habla mi dialecto o por lo menos yo lo creo. Hyon escudriña mis pensamientos. Conoce mi mirada por eso me mira desde su interior. Ha estado siempre conmigo. Dile a Calista que estuvo increíble en su obra de la escuela, recuérdaselo siempre, dile que la amo. Dile que la adoro, dile eso todos los días. No sé que día me voy pero sé que es pronto. Te aseguro que voy a terminar el cuaderno antes de que eso pase.

A ti, no te digo mucho, todo estará en el cuaderno. Ya me has escuchado bastante. 

Aunque luego podrás escucharme en cada gota de lluvia que resbale en la ventana.
Te amo. Yo no tengo la culpa de que el cáncer me mate.

Con amor, Misha.




Yia














jueves, 10 de abril de 2014

Neblina



Los árboles rezan a esta hora y yo no los entiendo. Un murmuro lento, sube y baja alternando razones obvias. El tiempo, es una alegoría si lo miro ahora. El olvido, es un recuerdo constante que nos miente con su nombre. El dolor, es la última palabra que pude decirle a mi abuela. Es la mirada que me dio antes de cerrar sus ojos para siempre. He vuelto al bosque buscando refugio entre las bestias, porque son menos perversas que los rostros de afuera. Hay humo rozando mi herida y un extraño vaho quiere sanarme, pero no me conoce. Cree que no siento cuando se acerca. Prefiero no contarle de mi gesto tranquilo. No llevo una coraza para que me adorne, es necesario asumir valentía. Pero a quién voy a engañar, soy vulnerable. Mis ojos no son lo que otros piensan, tengo compasión en la sangre, pero no soy carne de los lobos. Puedo trepar y escapar en una plegaria que nadie escucha o cantar una canción rota que amilane el accidente de las raíces cuando chocan. Me enveneno la lengua consumiendo una suerte que no me mata. El orden afuera es el desorden aceptado y yo no lo acepto. Mi vestido de lluvia se ha ido, pero lo tropical se queda. Hay un vaho que quiere sanarme, pero no me conoce, se aleja.

Ya no lloro y no es porque no quiera; me he despojado de todo. Dejé mi falda en una rama y junto al río dejé la camisa. No recuerdo dónde dejé mis botas. Sé que llegas a esta hora para verme nadar, tú crees que no te veo entre los árboles de la otra orilla. A dónde huiré de tu mirada dulce, de tu compresión intacta. Hay amores que traspasan las dimensiones como también hay puentes en las miradas. Hay un vaho extraño que quiere sanarme, pero no me conoce, se aleja. Me ha soñado la neblina.

Yia















miércoles, 9 de abril de 2014

Espíritu burlón




¿Ahora qué?, espíritu burlón.
¿Qué te pasó?
¿Ya vieron tu talón?
¿Te tocó la hora?
Por sus insultos los conocerás
dijo no sé quién, quizás lo dije yo.
Sólo recuerda que de la abundancia del tun tun
habla el tan tan, corazón.
Ya sé que te reíste una y otra vez
cuando se cayó la estrella del ojo derecho,
ahora el estrellado es otro que no merece la pena 
es más cuando te miro 
recuerdo que no tienes razón.
Después de todo hay un después
de todos los verbos 
y que conste que no estoy hablando del antes
ni de la sumatoria de todas las nadas 
que incluye el manjar de dos.
Es difícil sumergirse en aguas profundas,
pero dejemos el tedio
y vayamos a la acción. 
¿Has vuelto, espíritu burlón?
Te dije que me dejes escribir.
¿No ves que todo va bien 
hasta que te paras ahí?
¿No te das cuenta que no tocas
vela en el entierro,
y que en la mesa las cartas dicen
que él no entiende mi jerga,
y que en este momento
está pensando en mí? 
¡Vete de aquí!
Como les iba diciendo, señoras y señores.
Es cierto que el amor es claro 
y que hay que perdonar 
a la mujer del estrado,
¿ya les dijo la otra que la pérfida ramera 
nos robó la nota
y que el gobierno es estiércol 
de vaca botando metano, llevándolo al Sol?
Ah, bueno entonces pasemos 
a lo que vine a contarles 
antes de que entrara el espectro ladrón.
Resulta: 
Que el suspenso pasó de nuestro lado
y el momento aromatizado lanzó feromonas
sin ton ni son y allí estaba él y allí estaba yo
ojo con ojo un rayo llegó,
como un laser, un flash, un 'que sé yo'.
Un olor sin olor color amor detuvo el tiempo
y ese minuto grabó en el cerebro 60 segundos 
que ni Planck definió.
Y esa imagen repitió, rewind, play, on,
de nuevo, de nuevo, de nuevo,
de manera que el polo opuesto
captó la atención.
Total a la larga
el ahora es mejor que el nunca, mi gente. 
Puede que sea cierto eso de mientras,
y que mientras tanto un 'luego te veré'
llenará el vacío que la sonrisa dejó.
Y volviendo a la mesa una bruja
me cuenta que la bruja soy yo,
que la sacerdotisa es una gran señora,
pero que definitivamente
el quizás me tentó.
Ves, te lo dije, tú no puedes conmigo,
espíritu burlón.