sábado, 29 de marzo de 2014

MADE BY THE ANGEL



Esa aurora caprichosa, que mencionó el crepúsculo un día, la añoranza del despertar con la mente nueva y el alma anudada. Ese viernes tan sabatino, ese sábado tan domingo... no tengo el día claro. - Sí, caminé durante horas, sí me introduje al sigilo, allí donde todos giran, allí donde tienes tu exilio. -
Ahora bien, estrella, dónde escondo tu brillo, te esperaré esta noche, ya siento tu fulgor como vestido. - Sí, que sí te extraño. - Pero si he de pensarte como te pienso, no daré mi nombre al vacío. Ja, te cuento que desperté con todas las musas y las mías son inusualmente suicidas. Salen y entran tan claras, tan bellas que sobrecogen las calles y las atestan. - La pasión es grande, se alocan, se vierten hasta quedar exhaustas, miran el puente y dicen te quiero roja, te quiero roja, te quiero tan ensangrentada: Te necesito en letra y se lanzan.
- Son tantas las vitrinas que abordamos, mi aliento, mis pies y ellas... que no conozco noches en las que el insomnio se transforme en serenidad de la buena.- Ya me conoces, ya sé que la pinta no me ayuda (sí, ella es superficial y mundana dicen las bocas, pero no saben que soy extraterrestre y profunda.) Es gracioso, ¿no?, es estúpido abrumarse por ser incomprendida, no me interesa que no entiendan el fuego, qué bien se siente no ser una copia, qué hermosa se siente la ley del movimiento en la libertad de mis piernas. Es tan inmenso sentirse plena. Qué pocos se conocen hasta asquearse de belleza. Qué pocos se hartan de seguir el sistema. Acaso, ¿un número identifica tu gloria?
Qué bien se siente amar y ser amado. Me siento celestial en esta hora, (luego de haber llorando tanto). El delineador bajando me ofrenda, mi rostro gótico se exhuma. ¿Escuchas los ángeles? - me pregunta una musa. Yo le contesto: basta, no comprendes que pulvericé la rosa. Ella dice dulcemente -ellos traen champaña no conocida. Lloro de nuevo, qué alegría, es como un arcoíris después de la lluvia. -Tuvieron misericordia.- Estás viva, grita el parque que está enfrente de mi fiesta y mis ''ellas'' danzan contentas. (Un ángel me besó con ansias, un brindis lejano celebra mi vida.)



Imprescindible ver esto luego leer, ahí está todo http://youtu.be/-vHi83LTQjU

- Yia








































jueves, 27 de marzo de 2014

Peter and Sophia: Words as Weapons



(Peter)
Esquirlas sucumbieron en otras nubes
como caricias que olvidaron las noches.
(En plena conciencia de la contienda
nació el valor que se volvió reproche.)
-Yo quiero que vuelva porque la amo
pero la maté en el intento.-
En la última puesta está la mirada
en la esquina de siempre donde yace
en el rostro que ahora jamás se disipa:
Regresa Sophia detrás de las sombras
al costado de mi pecho palpita su vida.

(Sophia)
No me cuesta trabajar en contra de mi naturaleza humana. Es debilidad escucharla me dijo el sabio. Por mí mentiría, por mí te sacaría del medio, por mí escupiría tu sangre en el suelo. -Soy quién elijo.- Apenas caigo de este lado, y ya sé de qué color es el cristal que vas desgarrando. Tus acciones no me matan, recuerda que fui abnegada. -Víbora.- Mírame si puedes escuchar la valía del silencio perentorio. -No tienes oídos, lo sé- Aquí está mi renuncia a no renunciar a nada. Yo he de volver le dije al viento y aquí estoy- Encontré la regla que no quiero cumplir para saltar al vacío.- Ya no eres el mismo erudito.- Tu mente no me alcanza. No te sirvió el argumento. Abajo cuando caigo pienso que hay agua, abajo cuando llego hay una red que me aguanta. Ni siquiera tuviste el valor de buscar la bandera. Ahora, ¿esas son armas? Estabas allí cuando pude, cuando mi mente cenicienta lo ansiaba. Me han puesto a prueba dos veces y rebaso los récords de mis antepasados. Tres toques y se rompe la cúpula, no existe claustrofobia ni falta de aire, acá me hago fuerte porque reacciono antes de que quede nada. Escojo no odiar, mi revolución no grita. Perdonar es el acto que más anhela mi alma. No guardo rencor, pero escribo -Tus cuchillos vienen y yo soy el blanco, no titubeo, no voy a moverme porque no temo. - Lanza otra vez, ¿qué esperas?- Eres todo lo no quiero mirar a esta ahora, pero te sostengo la mirada. La verdad se hace grande tan pronto me miras por eso volteas la cara. ¿Acaso no sabes que conozco tu horma? Sé que eres de los que apuntan y tiran del gatillo sin mirar a quién disparas. -Cobarde.- Ahora te perturba mi fantasma. Claro que me amas, si yo tengo la clave que te falta. Claro que no es lo mismo. -Necio.- Si mi ausencia te insulta bonito. Me clavo en tus ojos cuando se pierde tu mirada. Te dije que era inolvidable -creías que sólo era misterio-. No subestimes el género. Hay dones de íncubo. -Nadie como tú... dices ahora. - Llora te digo, llora. -Cocodrilo.- No sabes sostenerte en el filo. -Creo que moriré a carcajadas- Yo sí puedo caminar arriba entre dos puntos aunque tiemble mi alma. Te perdono ahora mismo, y todo lo escribí aquí se perderá en este instante. Soy Pléyades y tú... sólo eres polvo que no significa ni media palabra.

YIA

Escribí esto luego de ver el vídeo de Birdy, su música siempre tiene algo que decirme. Los personajes me esperan en cualquier lugar, yo los escribo. Aquí está el fantasma de Sophia: http://youtu.be/5zbe3RdLlJs (ver vídeo)






























martes, 25 de marzo de 2014

“Sé que me encontraste”



Entre penumbras los ojos cansados
ya puestas las luces abajo
luego de haber masticado nostalgia
en la hora de poner silencio en medio
gravitando ondas profanas.
Vienen de raso vuelo los cuervos
asustando consumida la mirada
y yo sigo aceptando una treta
que inocula visiones raras.
Encerrado el recuerdo adentro lo oscuro
ya sentadas las pestañas
cayendo exhaustas todas mis vidas
aparezco en una que no esperaba.
Entonces pienso tu nombre
cómo te llamas... no puedo decirlo
tengo boca pero no habla.
De pronto un fuego entro al espejo
habitan sombras vomitando alas
aquí no hay ángeles todos han muerto
camino un suelo de guerras pasadas.
Otra puerta me lleva a una sala
un gran consejo dilucida tu muerte
cómo decirles que no hiciste nada.
Intento gritar y caigo en un pozo.
Aronda, desde arriba una voz llama
se asoma una soga me aferro a la vida
mis pies entumecidos sangran
subo despacio y estás tú de nuevo.
De prisa tu abrazo por fin salva.
Mis ojos abren ya no hay nada
no queda de ti ni una palabra.
Ya no estás escrito si tan sólo una letra.
Si tan sólo tu sed intuyera mi agua.
Mi entrepierna sería la isla que amas
tu orgasmo sería el barco que encalla.


Yia






miércoles, 12 de marzo de 2014

Café


Espero casi hipnotizada levemente aletargada como si el silencio se tratara de una voz metálica. El café pernocta en las ideas que se vierten en la taza. Y yo le digo a la musa que se vaya. -Que se vaya le digo-pero no me deja. Quiere que muera de poesía quiere que viva intuitiva que respire la nada. Mas ya entiendo a la cuchara está enamorada de mi vicio de drama. 
Mas ya entiendo a la nostalgia
le encanta verme desnuda para emigrar de mi laberinto y ser fiel a la palabra. -Conozco la mesa
sin tirar las cartas- 

El platillo me advierte que el verso nace cuando copula con mis monstruos.

El poema me penetra sin miedo 
y se queda absorto 
mientras la mirada viaja.













martes, 11 de marzo de 2014

Frío

Aquí sólo hay torpeza 
paralelismo innato
dicotomía de estragos.
Acá el eco presume 
de hacer comillas 
entre las bocas y los astros.
Así que no hables.
No digas lo que dice la nieve
cuando cae.
Porque nunca la he visto
pero sé cómo suena.
"Aquí sueñan los soles
y fingen que se aman
entre el humo falso"
Y lo mío es la búsqueda
intención de hallar
lo que había olvidado.
Porque no sé si estoy despierta.
Porque la gravedad me está matando.
Acá el frío se estira en silencio
y olvidé que pedí que callaras:
¿Te estoy extrañando?
-Hay una avalancha de luces
y no sé que estoy buscando-
Creo que en cada reverberación
resucita tu voz.
Y yo me estoy congelando.




Yia

viernes, 7 de marzo de 2014

Mi Lord






Cuántos milenios hay en día para ti, amor, amor, amor. Cuánta lluvia dejaste pasar. Qué han visto tus ojos de estrellas y cuán asombrosa es tu estancia en cada tiritar de ellas. Oh, tú que sabes, que sabes, que sabes... que estoy perdida. Tú, que vienes y tomas lo que siempre ha sido tuyo al caer las apuestas de la etimología. Uh, si ellos pudieran ver lo que yo veo. Si tan solo supieran, saldrían corriendo. Tú, que has visto las tumbas y has llamado a cada una de ellas por su nombre y fecha. Que conoces el olor de la tierra, su poder y su sequía. Tú, que has habitado los castillos de color arena y has paseado por los campos nobles de la noche. Diles, que no voy decirles quién eres. (Pero, dime así como tú me dices, - Qué quieres que haga mi Lady? - Y yo te digo: Escribe mi Lord, escribe.) Diles, que ellos no son lo que parecen. Porque ellos son la cena. A ver, amor, dame a escoger. - Quiero a el segundo de la izquierda. Ya sabes, no voy hacerle daño, no se dará cuenta. Él sabrá qué leer y qué llevarse a las venas. Ahora es tu turno. Te toca. Esta vez la escogeré yo. - La tercera de la derecha, esa te gusta, tiene un lindo sombrero de plumas. Vamos, amor, amor, amor. (Que tengo las horas contadas en mi larga existencia.) Diles que traté de exhumar tus pensamientos, a besos, pero ya era tarde, tarde para sacar tus colmillos de mi cuello. Oh, si ellos supieran el placer que me causas. Si vieran lo mucho que me amas. Si supieran que el verbo es tuyo y que tú tienes las llaves del cuarto del ajo y las dagas. Si al menos tuvieran la vaga idea de lo que estamos viviendo y muriendo, aquí en el centro, atados a nuestros nombres, purificados con espadas de fuego. Cuéntales, que yo deduje el secreto, porque alguien dijo este es mi cuerpo y esta es mi sangre "Haced esto en conmemoración mía''. Y yo, lo de la sangre me lo tomé a pecho. Diles que no tenemos miedo de tragar las palabras para luego tirarlas al silencio más bello. Ven, toma la esencia vital de mi ser, mi Lord, aliméntate de todo el amor que tengo. Diles, lo que te dice la clepsidra, pero no les cuentes que somos pedazos del mismo espejo.

Deja una carta en mi tumba con tu firma de siempre tuyo. Que yo despertaré cuando el sol caiga y abra mis ojos desnudos. Te amo mi Lord, no temo.




Yia