miércoles, 3 de diciembre de 2014

Todo estará bien.
Yo lo sé porque he visto tu pretérito.
Aún se puede decir la verdad mirando a los ojos.
Quizás es cierto que todo está podrido.
En quién confiar en estos tiempos de ruido en las calles.
Pero tú tienes la frente como para darle un beso.
Y yo entiendo de tus moradas de luz excelsa, yo miro
tus palabras como quien mira a un templo.
No me da miedo recorrer las filas
y pararme allí para que vean que no tiemblo.
Arrojarme al momento de la vía es parte del trámite.
Qué importa, amor, te acompaño y no suelto tu mano.
El proyecto de cambiar las cosas con el grito llegará
en forma de belleza, disfrazado de desliz, pero es genuino.
Qué importa si tenemos que dar todo
por defender las convicciones.
Todo estará bien.
Yo tengo mis días, para, por, según,
tengo preposiciones.
No tengo la vara para medir a todos con la misma,
no tengo escondites en credos,
ni dogmas para debatir, aunque sería estupendo
exponer algunas cosas.
Pero no me he construido falsedades,
ni ocupo mi tiempo en lo que no edifica.
No hay llanto que no se cure con horas de lectura,
así te gustan mis días, así me gustas, fuerte.
No me gustan los tribunales, me posiciono
a favor del acusado, la mayoría de las veces
es inocente, lo sé por sus manos.
No fallo.
No es que me crea la última cosa inmutable,
la ley más justa comprobada por el científico de más peso.
Pero es cierto amor, hay gente que no debería
sufrir, hay hijos de su madre que no merecen
morir, recordemos al Guasón, pobre Joker.
Hay Sabinas tan hijos de su padre, que
me caen bien, al menos no son hipócritas.
Los menciono porque creen soy malvada por no pensar
como todos, ya me ves, amor, bandera en mano.
También hay poetas condenados al silencio,
genios cautivados por el ostracismo,
y qué nos queda por hacer.
No nos queda otra, amor.
Defender, ayudar, unirse al grito, que me partan en dos.
Yo preguntando llego a Marte, Roma ya me queda cerca.
Que me arranquen el cuero, a veces mi temblor
es estruendoso y yo tengo que escupir lo que aprendo de maneras
que dignifiquen a la especie que represento.
Qué importa amor, yo voy contigo.
Estoy de acuerdo, duermo poco, escribo mucho,
tengo mis a, ante, bajo, cabe y las otras, amor.
Tengo mis manos y la misión y el don que ostentan
la paz y el amor.
Pero si estamos juntos, si tú me miras y yo te miro,
con esta locura de amor amor, de tanto amor.
Seguramente...
Todo estará bien, con tanto amor lo susurro a tu oído,
y te amo tanto que te lo digo,
como lo diría una madre a su único hijo.






YIA







































2 comentarios:

  1. El proyecto de cambiar las cosas con el grito llegará
    en forma de belleza, disfrazado de desliz, pero es genuino... (Y hasta en silencio)

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    1. Lees vida, porque tu interior rebosa con la grandeza. Sí, disfrazado de desliz, y con mano sanadora. Muy genuino. (Y hasta en susurro)

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