martes, 9 de diciembre de 2014

EDÉN



Seamos sinceros uno va por la vida buscando el Edén que ha perdido.
Uno lo busca en la cuidad y encuentra negrura en cada esquina.
Nada de soles desnudos ni piezas enteras
de descanso bajo el árbol de la vida.
Uno no ve la cara Adán sonriendo porque inventó un nombre apestoso
para el zorrillo, o un nombre complicado para el ornitorrinco, no.
Uno siente el aire pesado, el sábado lento.
Hay algo que falta, gritan las nubes, la contaminación.
Hay algo trágico en mi mirada que delata que estoy marcada por la magia,
algo solitario que me hace saludable, sin ironía, sin espejo, sin cárcel.
Seamos sinceros, dónde empezar.
Dónde reclamar y a quién.
La inocencia ha muerto, deambulo.
Aquel caballero ha sucumbido por su propia espada,
no hay prudencia en sus pisadas.
Hay algo dañado y tan roto y tan falto de plan.
Aquella señora gime porque recuerda un vals.
Hay algo horrible en este lado del pensamiento,
como cajas llenas de silencios sucios, cada neurona exuda palacios.
Qué belleza, oh, qué pecado.
Dónde empezar, a quién le reclamo.
Qué cínica y qué preciosa la cuerda que llevo en la mano
para colgar a la otra mujer que soy.
Dónde colgarla, si ni siquiera está el árbol.
Abunda la ausencia de estrellas, el saldo.
Uno busca los alaridos del primer momento que jamás va a repetirse.
Ese recuerdo suave que tiene armonía cuando más triste nos habita.
Qué pecado, qué dulce besa la sombra siniestra que lame
de nuestras bocas los restos de esperanza.
- el murmullo que habita la luz ajena, este maldito limbo, y el entonces.-
De nada nos sirve el idealismo porque todo está cubierto de autobuses,
avenidas, edificios...
Uno camina deslizándose queriendo regresar al jardín,
pero hay espinas disfrazadas de no saber por qué sentimos.
Soy abierta para hablar justicia, pero nada es justo, ni yo,
ni la ganancia de mi entendimiento, nada.
Qué vacío nos llena por dentro y se refleja haciendo un conjunto.
Qué soledad nos transforma cuando estamos a punto de estar locos.
Qué soledad nos reconstruye cuando nos falta poco para ser felices.
Seamos sinceros uno va por la vida buscando el Edén que ha perdido.


YIA

























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