jueves, 11 de diciembre de 2014

Claro y Revolucionario







Hicimos lo que estaba vetado.
Rompiendo círculos, claro.
Todo en su sitio, ajustándose al verde que nos ha despreciado.
Claro, revolucionario. Intrínseco, descontaminado.
Hicimos griegos a los dioses, total nunca han existido,
y todo es tan exagerado.
Duchamos nuestros cuerpos en piletas de versos.
Hicimos el amor al mediodía, en la mañana y en la noche.
Claro, y lo haremos a la hora pico.
Hicimos, lo que estaba vetado, la canción de la nada
se ha manifestado.
Ya sabes, como el Big Bang, sin reglas,
sin saber que dio la señal.
Romperemos gobiernos, como Cristo enojado.
Voltearemos las mesas, claro.
Gritaremos 43 injusticias, gritaremos aún más.
No me colmen la paciencia, no vendan en el templo,
no vendan la rareza de mi rostro enlutado.
Que voy tejiendo como Penélope con garras y tormento,
que cuando quiere, quiere.
Que estoy rompiendo lo irrompible.
Que estoy liberando esclavos, como Lincoln, claro.
No habrá nadie padeciendo en medio de este circo.
Porque tengo mil oasis delirando desiertos.
Tengo la tabla de 2 con mil mandamientos,
que no voy seguir si no tienen ejemplo.
Llevo pesadillas en mis ojos de zombie,
en mi carne caníbal, en verso entronado,
en mi trofo que no esconde.
Por eso mismo hicimos lo que estaba en la raya,

lo que no era legal, lo que no trastornaba.
Apenas el mundo, yo borrando las leyes,
escuchando un sonido que no tenga rehenes.
Apenas, casi, el valle de la muerte,
sobrevivo al sueño que me parte los dientes.
Claro, revolucionario.
Diciéndole a los huesos que se armen.
Que se unan los tendones.
Dónde no hay espíritu,

 no hay corazón que sienta amor por los roles.
Establezco cánones, como Pachelbel en brote.
Me pongo en la brecha, en la boca del necio,
que pase por herejía lo que dice mi lengua,
al menos soy nueva en esta parte del desastre.
Que me quemen en la hoguera,
estoy harta de hartarme.
-"Y aquí me tienen muy en paz"-
Reventando el mercado como Cristo enojado.
Descifrando pirámides donde no las hay.
Odiando el dinero, la raíz del mal.
Dejando todo por escrito para el tal vez, quizá.
Creyendo que soy eterna, por fe, por mí.
No creyendo en la violencia,
pero con cuentos no vengan que no me voy a ir.
Claro, revolucionario, cantando como el coquí.
Bendita como el agua,
maldita efeméride, en un soliloquio que no tiene fin.
Y aquí estoy fresca, como manantial vivo
que se negó a morir.
Claro, hicimos todo, lo que estaba vetado.
Y yo, por mi parte me adentro en tu psique,
y yo te lo juro por el perro que no tengo,
que repetirás mi nombre,
que te acordarás de mí.







YIA

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