jueves, 20 de noviembre de 2014

Gnosis clara


No es algo fácil de explicar, pero lo siento.
La relación con los silencios se va perfeccionando
lentamente.
Perdón por las distracciones.
Es algo que me introduce a ciertos simbolismos,
es una alineación con no sé qué cosas que adoro,
aún no las explico, pero ya dije que las siento.
Es algo así como la unión simbiótica entre
esto y aquello que se entrelaza a las lágrimas
que voy escribiendo. Me toca llorar.
Creo que mis ojos saben cómo y cuando.
No respiro bien, ¿saben?
Es como algo efervescente que estimula
una mezcla de nihilismo, y eso otro
que no me da tregua.
Perdón por las distracciones.
Mi casa huele a vainilla y a canela,
de banda sonora tengo a Birdy, eso ya lo sabían.
Intenté ver una película pero sentía
pellizcos y martillazos extraños en una parte
de mí y no podía concentrarme.
Estoy pensando en eso, no me deja,
me mantiene cansada, pero tampoco me deja
dormir.
Entonces hago algo de ejercicio, me vuelvo a cansar,
pero aún tengo energía para seguir.
Vuelvo al punto de inicio.
Vengo arrastrado estos síntomas desde que pasé a ser tonta.
Yo tenía buen cerebro.
Y de ser tonta no me quejo,
porque me sonrío sola y el mundo se pone
color rosa.
Es que me gusta la herida.
Es como si supieras
que perdiste la apuesta desde que empieza
el juego, y aun así te quedas.
La fe se vuelve tan ciega que no ves nada
y chocas con todo y las hostias se profundizan,
amén, por esta parte del poema.
Perdón por las distracciones.
Mis ojos dicen que lo he visto todo,
que la inocencia me utiliza y que viva Pandora,
yo sigo con mis Teogonías.
Los males del mundo me ven y se asustan.
Es como si tuviese el poder de hurgar
el instinto primitivo y me quedo temblando
en esa gnosis clara,
ese estado que me dura varios días,
y no como,
y no como ,
y no como,
me quedo en MUTE.
Y me resisto a ser parte de los vivientes
de esta cepa, así todo el drama.
Pero de eso no muero y vivo sonriendo
entre Prometeo y sus deudas,
porque no quiero renegar
a mi especie, pago lo que le toca.
Ya no estoy llorando.
Paso a jugar al equipo deseado.
No hay daños en mi piel, mi corazón está
intacto, nada rasgado en el alma.
Yo sigo pensando en eso.
¡La ópera está adentro, la música
sigue, tengo diferentes orquestas!
¡Mire! ¡Mire! inspeccione lo que le digo,
el martilleo y las mariposas,
el lobo me aúlla, el lobo me muerde y no escapo.
Vea, que hasta grillos de colores tengo.
Perdón por las distracciones.
Nada de calmantes.
Yo sé lo que siento, este balbuceo se inclina
hacia mis manos como si me consolara
levemente y me llevara al poema que nunca he escrito,
la tuerca que me falta escribió esto.
¡Estoy enamorada!
Perdón por las distracciones.




Yia












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