miércoles, 22 de octubre de 2014

TORPE





Escribir, escribir, escribir,
sentir, sentirte al pasar las teclas.
Alcanzar el poema más distante,
más luminoso, que contenga
todos los universos
y el magma de todo el centro
de los centros que arden,
que tenga todo cuánto
posea tu existencia y no la posea.
Querer alcanzar las simples
palabras que sean sólo tuyas.
Que no son oraciones,
ni clamores, aunque mereces
plegarias, Lord mi Lord.
Que ya no canto epopeyas,
si no tienen por título tu nombre.
No, ya no, no más mitos,
ni fiestas paganas a dioses
con pocos poderes, no.
Aquí no habrán grandes
héroes eternos enredados
en mis rizos, porque mi pelo
es sólo digno caer en tu pecho
mientras hacemos el amor.
Ya no más olimpos, ni liras;
entregué la corona de flores.
Ya no esculpo la piedra
con barro, ni me convierto
en estatua de sal cuando miro
la cuidad, no.
Que no es fácil meter tu grandeza
en simples líneas.
Aquí no honraré con hermosa jerga
a los guerreros con espada y
armadura, ya no.
Sería mortal que cupiese tu alma
en palabra alguna, no, no, no.
Que no sé si mi torpeza
ensuciarla pretendiese, sin intención,
sin intención.
Que no sé qué hacer para
humildemente, con mis dedos,
tratar de hacerla verbo.
Pero no, no...
yo soy muy torpe para eso.








Yia








No hay comentarios:

Publicar un comentario