miércoles, 22 de octubre de 2014

Suspiré

Suspiré.
Después de llenarme de silencio,
de ausencia uniforme gastada en vacíos,
prolongando este encuentro
conmigo y el azar y el azul desconcierto.
Tiré las cartas por encima de la Torre
y el futuro soñado apareció en otro
plano que muy bien yo recuerdo.
Suspiré.
Conociendo que de mis huesos
ya queda muy poco en esta parte
del libro que con sangre escribo.
Hoy me llora la vida en espasmos,
me estrangula el grito que he perdido
en mis adentros y no respiro
cuando respiro.
Tengo náusea, hay hormigas
buscando mi cuerpo en tierra,
hay gusanos peleando mi nombre.
Aún vivo.
Como si por dentro supiera
que muero incluyéndome
a las calles viciadas de excusas.
Qué busca el entorno.
Qué quiere de mí la mañana.
Por qué exijo tanto
de mis pasos.
Para qué el rocío.
Auguran una letra infinita
de mis manos,
descienden partículas
de luz mientras camino.
Pero yo llevo ausencia.
Todas mis palabras se han ido.



Yia

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