jueves, 30 de octubre de 2014

LOVE POTION #9

Lo mismo un día me da por regar conjuros lejanos.
Poción 12, gotas de aquello y lo otro,
me quedan perfectas las primaveras,
las flores son sencillas de hacer,
sólo un soplo, susurro el color y listo.
Lo mismo me da por conocer Mesopotamia
huir un poco, me monto, al instante llego.
Aquello de no dejar afuera las variedades
que no se pierda la preciosa costumbre
de encantar personas.
Dulzura inequívoca convoco a las olas
mar que soy, haz que se calmen mis sirenas
que estoy a punto de ser vapor,
porque lo mismo un día me da por ser
diluvio.
Poción 3, llanto del linaje de algún
animal que haya pisado el arca.
La paloma nunca dijo que lo vio cuando
volvió, así que miraré la botánica del verde
en su pico no sea que se pierda
algún cloroplasto sin ser seducido por mi mirada.
A pesar de la lluvia la marca en la cumbre,
el cielo recrea el iris arco, porque todo
se volvió difícil de comprender, y al revés,
porque veo que lo derecho es mentira si eres zurdo.
Que lo mismo me da con soltar las plagas
y desgastar las redes con presagios para
entendidos de las artes escritas y nos menos
marciales por ser en letras.
Ya que me han llamado desde la parte inferior
de la página y me han dicho, llegue niña,
escriba su voz que necesito pegarme a su estigma.
Y aquí señor, sepa que no vine porque me llamó.
Venir es un mandato de lo alto.
Tenga miedo de todo lo que soy, porque
mi amor no conoce el odio y el odio no tiene
fecha de vencimiento, y el amor...
dicen que es eterno, pero yo apuesto al amor.
Lo mismo me da un día con derribar altares,
hundir al pretencioso miedo y sus secuaces.
Que no han visto cómo me arden los ojos
ante el suplicio de las altas quimeras
y cómo combato con un sólo dedo al viento.
Haré mítines en los bosques y las ropas serán blancas
y no sabrán qué luces cantarán las melodías
ni qué visiones ni qué sacrificios harán las aves
que nos circundarán con el fervor de sus alas.
Poción número 9, no seas famosa, ven a mis labios,
como viniste a los labios del gato al lamer accidentalmente.
Tras ver el efecto felino me volveré
tejado, misterio, sigilo, suspenso, magnificencia...
vierte en mi boca el elixir que profetiza
el desenfreno que embiste el alma
y el cuerpo que atrae las llamas de la pasión,
incontenible.
Que lo mismo me da por descifrar las lenguas
de los trances en los poetas que detienen el temblor
del fuego y el azul en el movimiento de la flama
en la vela de la cera del vaso del cristal del destiempo.
Aúlla.
Que lo mismo me da hacer que la luna baje
para ser que yo la que suba y ser dueña de los versos
del hombre que exuda vida en las palabras
cuando ama como me ama.
Que lo mismo hago posesión de su cuerpo,
en una cama sin cama sin techo, pero con mucha
mucha nada que es todo.
Porque un día fui cizaña y a la vez fui trigo
cual humana que puede ser garza, entre las aguas,
porque no tiene cielo que la acoja y escuche sus ojos
gritando los ríos y las lagunas pasadas.
Que lo mismo puedo ser útil para contar lo que otros
callan, y sin nada de vergüenza de anidar en los que
no ladran, soy del filum chordata...
Muy bien lo recuerdo.
Detonaré un nuevo
ecosistema en el interior del que lee esto.
Porque lo mismo me da por ser el caos
necesario que la paz ansiada...
Poción 124, ha sido inducida por medio de códigos.
La parábola del ciprés y la espiga ha sido anulada,
espero otro tiempo...
Que lo mismo me da con recomenzar la tierra,
y dejar el apocalipsis para otro poema con menos
carga.
Que tiemble el infierno, que vine a derrotar su imperio,
ha llegado mi palabra.




YIA


















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