miércoles, 22 de octubre de 2014

LAS ESPIGAS


Cómo es no saber o no recordar como luce el cielo.
Cómo es no saber que es el verde.
Ella improvisaba tocando las hojas,
quizás el verde se sienta.
Jugaba en el ancho patio
que es casa, jugaba
a tocar las espigas.
Allá en la distancia un ser crea,
un ser piensa el remedio.
Se conmueve.
Pero ella sueña la tarde.
Su madre interroga al tiempo.
Sacude las entrañas
del campo, la ironía de la vida.
Y ella...
Ella inventa su propio cielo con ayuda
de la lluvia.
Que nada te espante, que nada te turbe,
que sólo la esperanza anida,
canta la niña.
Ella que sólo ama como aman
los pobres.
Que ríe porque sí, porque hay razones.
Porque su nobleza es parte de los misterios
del alma.
Ah, que la humanidad no está perdida,
que aún quedan quienes arropan
y tienden su mano sin pedir
nada.
Porque hoy a Anja, le devuelven la vista.
No más tinieblas en tus ojos, Anja.
Que para ti Dios es un doctor
que te bien sana.
Hoy verás las espigas.

YIA























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