domingo, 19 de octubre de 2014

LA DE KAFKA

Dónde está la descendiente Kafka.
Preguntaste a gritos,
y buscaste mi silueta escurridiza,
entre jacintos dormidos.
La he hallado en un verso,
pero la línea es triste,
-murmuraste-
Cómo se puede querer tanto,
a un hálito que casi evanece
si no lo consigo.
Cuán diáfana es su hermosura.
Cuánta fortuna he conseguido.
Son innumerables las lágrimas
hasta este momento,
quiero que lo sepas,
-me dijiste al oído-
Y buscando su rostro,
clavando mis ojos en los suyos,
le dije: El verso no es triste,
amor mío, mi verso es sentido.




Yia

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