domingo, 14 de septiembre de 2014

Sanadora

Tengo mano sanadora.
Poseo orquídeas de sol guardadas en una caricia.
Hay columnas de respeto en mis palabras.
Tengo un abrazo en el pecho
que siente la vida.
Ahí donde sólo ves llovizna, yo veo la promesa.
Ahí donde te duele y donde crees se pudre
una parte de ti,
ahí hay un hueco en donde crece la única manera
de purificar tu emplazamiento.
Siempre hubo alternativa.
Siempre miraste con amor;
y el verso...
Podrán nombrar cosas repetidas y quebrarte las alas
en pleno vuelo.
Apenas el reflejo,
y ya desvanecían las formas.
Y el miedo, ya estaba escrito en la huida.
Saber que el amor es incertidumbre,
presenciar la noche llagada
en una estrella que acaricia tu corazón intenso,
me hace mirarte con ternura...
Antes ya pusieron tu nombre en el estrado
y un cántico te identifica en la fila.
Mientras exhalas silencio
hay una sorpresa que espera
que entiendas que entender no es la salida.
El paraíso salvable va ascendiendo por tus pies
sin que te des cuenta.
Hay luz en el suelo que pisas
y es tuya.












Yia

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