lunes, 8 de septiembre de 2014

Nada

Un pedazo del universo sabe que no es cierto. 
Los físicos cuánticos nos seducen haciéndonos
pensar que nos bifurcamos en direcciones diferentes de forma continua. 
Nos sugieren que nos partimos en caminos divergentes, 
pero nunca nos dicen que somos el ápice 
en que se encuentran una cantidad inmensa de caminos. 
No nos hablan del vértice en que convergen nuestros senderos.
Incluso, aunque sabemos cómo nacemos
y todavía no hemos enumerado todas las formas
en las que puede mostrarse la muerte,
es más sencillo imaginar el deceso del último ser humano
que el nacimiento del primogénito.
Una facción del universo se queda pensando,
cautivado, concentrado, enfrascado, petrificado,
en suspenso, patidifuso, y preocupado,
porque en algunos de esos universos, 

ese fragmento ni siquiera existe.




YIA


















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