sábado, 30 de agosto de 2014

Yialovivi




La historia se desfigura.
Y no sé en qué momento compadecí a Caín.
El sonido tercero del gallo.
La cuerda y el árbol, la horca.
No sé en que maldito momento, rectifiqué,
y cambié la palabra maldito, y la perdoné.
Entonces vuelvo y digo,
no sé en qué bendito momento:
Solté las palomas de la paz
para no dejarlas en cautiverio.
Y me vestí de blanco enfrente del azul y el violeta
y escupí en el suelo.
Desplomando los mástiles y dejando de abanderar
el marketing.
Y ya no más plegarias sueltas, sin lágrimas.
Contrita estoy, desde que siempre fue jamás.
Me traicionarás, me dijo.
Y yo esperé a que me dijeran, lo conoces,
y sólo alcé mis hombros diciendo, no sé quién es.
También di el beso.
Así pasé por la vida con las treinta monedas en la mano.
No pude comprar nada.
También compadecí a las ratas.
Al estiércol.
A Ramsés por ser así.
Pobre Herodes, estaba más perdido que yo
que bailo en el fuego...
Y me miran con pena,
esa niña, quién la ha marcado, por qué escribe
blasfemia.
No secundes la matanza, con tus letras.
Que no es verdad, que no sabes las coordenadas
ni el punto exacto.
Qué es eso del eje, la mano y el yugo.
Qué puedes saber tú de Eva, pobrecita, la echaron.
Y ya nunca más las voces,
la justicia divina se hará cargo, me dicen,
y yo los miro con cara de espanto.
Que no tienen idea de las plagas,
ni remota idea de las langostas con corazas de hierro.
Que yo me sé todas las fechas, los números,
que los escribas tenían razón, eran gente
noble, qué sabes tú, de Pancracios.
No te sumes a los nóbeles, los genios,
no vuelvas a la primera rueda.
No sé cuando, no sé en qué bendito momento
me hablaron desde no sé qué sitio
para decirme que había olvidado tanto.
Sin embargo, desconfiar de los mesías,
que vendrán, me queda exacto.
Que se pongan ante mis letras y no entiendan
nada, que no busquen si no tienen relación
directa.
Que son buenísimos y yo soy mala.
Te vas a quemar si hablas de esas cosas.
Que las cifras, los apellidos, las sotanas.
Los dones echados por la borda.
Los viejos que cuentan historias
a medias porque no se atreven a decir sus
verdades.
Ya basta de creerte iluminada.
Que no ves que te queda grande.
Mira que la evolución, la moral, la ética,
piensa en la supremacía ética,
el diálogo es mejor, no te metas a escribir
cosas difíciles, eso se queda documentado.
Que si la literatura, que si las profecías.
El gallo.
El gallo.
La tercera sonando.
A quién defiendes, por quién estás hablando.
A dónde vas así, con cara de valentía.
Voy a que me corten la cabeza,
a que den latigazos.






YIA

































No hay comentarios:

Publicar un comentario