jueves, 7 de agosto de 2014

Penélope

Oh Homero,
cómo pudiste pintar mi amor, certero.
Cómo sentiste mi canto en las habitaciones. 
No importa que turbe mi alma la espera, 
nada tiene que ver el dolor que ceba mi espíritu.
Cuán dulce es amar a Odiseo.
Cuánto añoro el perpetuo recuerdo
de sus ojos fieros.



- Yia

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