martes, 26 de agosto de 2014

(Más fuerte que la muerte) El Amor



Aquí, a la vera de mi corazón, 
como si se tratara del cantar de los cantares
que entonaba David, 
te observo venir entre las fauces del tiempo, 
y veo tu voz poética,
danzando al romper los muros malhechores
que expulsan a los "no" del misterio,
viniendo con la locura irregular que augura el amor
que desviste las lamentaciones del destiempo,
y que ampliamente nos impulsa a guardar con temor,
con fervor de no dañar lo que ambos hemos forjado
sin miedo al inframundo.
Aquí, a la vera de mi corazón,
te siento como la maravilla del día
en el que la velocidad de la luz admitió que debía ser veloz.
Te siento, como la mano que escribe
los preceptos deliciosos de la sonrisa,
y me quedo ensimismada,
y me pierdo en esta visión irreductible
que me busca sin compasión,
haciéndome adentrar al ritmo de tu pecho
donde sólo tú sabes palear las discrepancias,
que nos fatigan con el sol.





YIA


















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