jueves, 21 de agosto de 2014

EL FILME





Ya hice mi caminata diaria.
Hice los ejercicios
que si no hago me matan. 
Ya terminé mi cometido con los
tubos ensayo y miré sangre,
la miré anonadada ante el rojo.
Ante la magnificencia que encierra
su composición.
Yo soy observadora 
como la poesía... 
y, a esta hora, ya he cumplido con muchas
cosas,
creo que demasiadas
para lo que aguanta mi cuerpo.
Pero me siento fuerte, puedo hacer más, todavía...
Cambio de planes.
Entro al cine a ver los créditos
de una película, para luego ver la próxima.
Pero antes, saludo a la chica del pop corn
y me dice: pasa, eres siempre bienvenida.
Pienso en lo que dice y llego a la conclusión
de que soy el exilio constante. Quizás, no.
Vi lo que buscaba en la historia, en compañía,
la amistad siempre me corona.
Pero yo lo cuento como si estuviera sola.
Porque sola sueño, y me veo en mi propio filme,
siempre blanco y negro.
Es elegante creo, es algo antiguo siendo tan nuevo,
pero así me veo, 
con una orquesta sonando al final de la nada, 
una canción que detiene las sienes de las almas pensantes 
que se conectan conmigo. 
El cine se vacía. Me despido. 
Y salgo a ser pies sonando sobre el asfalto,
cabizbaja por dentro, 
pero por fuera erguida y diva como siempre. 
Me dejo abrazar por las energías y las siluetas 
que veo danzando en el tiempo, 
esa banda de fantasmas que nadie entiende.
La verdad es que: te pienso y está de más decir 
que extraño vernos a los ojos en silencio.
Y sé cuánto me amas, lo sé...
Ahora podemos seguir caminando sobre los vidrios rotos
a los que llamamos vida.
Tanto amor, tanto amor...
y sólo agradezco, a pesar de todo, la sonrisa,
porque el filme, no termina.





Yia

1 comentario:

  1. Esas siluetas danzan en tu tiempo...
    y te añoran... hay alguna llama que pasa por el verso que -colijo- te estarán brindando miles de poetas.

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