jueves, 28 de agosto de 2014

Desnuda





Y yo veo sus manos, sus brazos extendidos en el tiempo.
Su pecho que guarda la luna, el sol, y el viento.
Veo su rostro, y se iluminan miles de luciérnagas
en mi estómago.
Y veo su pelo ondulando con la brisa,
llevándose los suspiros que nacieron en mis secretos.
Veo sus ojos, y me paralizan sus dardos
con el primer disparo.
Y me siento más salvaje que nunca,
me pierdo en un letargo fortuito.
Mi mente se colapsa entre miles de alaridos
y despierto de su tranquilizante, rendida.
Como hembra indomable que ha sucumbido.
Miro su boca y quisiera comerla con hambre
frenética, pero no actúo.
Vuelvo y veo sus brazos abiertos,
y los campos de flores, los huertos,
las ciudades repletas, los símbolos, la música,
el sigilo que me parte en dos al mirarlo,
veo, las habitaciones de esas ciudades ostentosas
que me nombran como una letanía
en la boca del ángel que guarda sus puertas.
Y si no eres ángel y me equivoco,
y si las puertas están llenas de abejas
y yo soy el humo...
Y si el tiempo me traiciona en esta visión
que parece ilusoria.
Pero yo veo, y mi cuerpo no resiste,
y el imán me hace suya.
Yo voy a ir.
Voy a ir,
como se viene al mundo.
Desnuda.












Yia















3 comentarios:

  1. En ese lugar recóndito, de rodillas, ante inesperada epifanía, ¿Cómo iré? Como fui conocido; y si aún errante anduve... a tu sombra, retornar, soñaría.

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    1. Allá han escuchado y fuiste advertido, has sido proverbio bien alcanzado. La silueta sabe que irás sin que te llame, pues te prometieron la belleza que ojos no han visto, la gracia de unos ojos que no han sido conocidos.

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  2. Esa faceta de estar en el vientre del colapso, y sentir la vida correr por las venas da estas verdades llenas de un Eros Nubio... que a mí, me llenan de agrado y de sonrisa

    Gracias Yia

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