domingo, 20 de julio de 2014

Werewolf



Tus ojos se clavan, 
tus dientes muerden mi esencia.
Se agudizan mis sentidos
y la vida oscurece en su voluptuosidad ingrata. 
Yo soy el cáliz del que bebes, 
la gota de sangre que hierve en tu boca 
cuando de pecados hablas.
 Soy la mensajera del tiempo
 que intuye tu porfiria,
 la luna que observas cuando tu transformación urge
 y tus venas brotan. 
Tú sólo quieres pertenecer a esta niebla
 y yo insisto en debes buscar otro norte.
 Pronto comenzará tu ataque de rabia
 y no estoy dispuesta a llevar tu estigma.
 A veces los lugares corrientes
 pueden ocultar cosas extraordinarias. 
Ser diferente es una maldición, 
pero si bebes de mi sangre, 
yo también mutaré y seremos dos los depredadores, 
la causa perdida. 
Seremos dos los asesinos del bosque, 
el mito de orina púrpura.
 Un hombre lobo no puede sobrevivir sólo,
 pero no puedo con tus ataques periódicos,
 tampoco soy caperucita.











Yia














1 comentario:

  1. Muchas veces tus lugares suelen ocultar cosas extraordinarias. Por eso regreso, a beber de llos, a eberte de alguna manera sacra, esplendente, compungida, ahíta, delictuosa...

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