domingo, 13 de julio de 2014

Ian




Eres tan hermoso, que la hermosura misma se enorgullece de mirarte.
Me bastó escucharte, me bastó saber que los dos morimos un poco
con cada estrago que ocurre.
Fue suficiente seducir la nada con la mirada de la bondad que te brota.
Se vacían las flores de color, para hacer oler tu fragancia.
Se mezclan los mares con los tres cielos y estallan en tus ojos 
para hacerme creer que debo nadar y volar en ellos.
Eres tan hermoso que la vida se deleita en verte salvar las especies.
Eres tan hermoso que los ángeles quieren nombrarte embajador
de un planeta más habitable.
Cuán atractivo es tu corazón y cuánto de ti desconocen.
A qué no saben lo mucho que sufre un ser hermoso.
A qué no entienden lo mucho que duele ser consciente,
ser inteligente.
Eres tan hermoso que prefieres leer y montar elefantes.
Eres tan amoroso que por ti las playas se atestan con nuevos arrecifes.
Tú los salvaste.
Si supieran que tu nombre contiene el significado de la victoria,
la fe de las mariposas que se mecen.
Si te vieran como yo te veo sabrían de donde proviene la palabra
respeto, la palabra irreductible.
Todo es tan definitivo, tan distante.
Es tan imposible que me dan más ganas de alcanzar
tu alma indomable.
Porque no vi tu fama, no vi tu belleza hasta que supe de tus pasiones.
Y creo que eres hermoso, claro que lo eres.
Pero la belleza es comienzo de todo lo terrible según Rilke.
Porque vi todos tus talentos y las tres letras de tu nombre
pero mi alma vio el espejo de un amor imposible.
Y yo sé que me estás leyendo,
que te intriga la chica que hace que tu alma tiemble.
Quiero que sepas Ian,
que a mí me basta que existas en el murmuro de mis noches.
Eres tan hermoso que sé lo se siente que te tengan envidia,
que quieran robarte los roles.
Si supieras que en una vida no expuesta me pasa lo mismo que tú sufres.
Eres tan hermoso que estoy totalmente segura de que eres un ser humano
tan humano que no lo parece.
Es que no hay nadie que sienta tanto dolor por el planeta que se pierde.
Cuánto te comprendo Ian, cuánto quisiera abrazarte.
Si te vieran como yo te veo sabrían de donde proviene la palabra
respeto, la palabra irreductible.































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