miércoles, 11 de junio de 2014

BYE

Foto: BYE

Desempolvar noches como estas es tan fácil como asaltar al espejo con una sonrisa. De un sólo golpe notas que tienes la vida de tu parte y que el duelo del tiempo no ha hecho estragos contigo. Piensas en lo corto de la vida y dejas que la plenitud te abroche el vestido. Tratas de resistir el embrujo de tu reflejo y terminas de arreglarte para salir a comerte el mundo. Te haces una cola en el cabello, usas maquillaje suave y tus zapatos favoritos salen de su caja para saludarte. Un poco de perfume le da el toque final a la piel que te cubre. Vuelves al espejo y te gusta lo que ves después de haber sido disciplinada con el templo que te contiene. Ha valido la pena el viaje a lo largo y ancho de todos los caminos que te han llevado hacia ese minuto en donde simplemente agradeces. 

- A veces antes de tomar un paso escribo lo que llora la esquina para mirar su llanto desde mis adentros, todo es cuestión de evitar que el sauce que me habita me convierta en rocío. Ya sé que hay algo de muerte en mis pasos pero a mí me celebra la luna. Yo no firmé ese contrato con la nostalgia, tampoco pedí la imagen comercial que la sociedad dice que tengo. He sobrevivido al filo de la palabra que me fragmenta y me reclama desde algún estrado. Mi interior tiene el anagrama que estoy buscando antes de cerrar la puerta de mi casa. No tengo más que decirle a esta página. Estoy feliz, estoy brillando. Al fondo, bien al fondo, me espera otro día con los ojitos llenos del amor que me define.

YIA

Desempolvar noches como estas es tan fácil como asaltar al espejo con una sonrisa. De un sólo golpe notas que tienes la vida de tu parte y que el duelo del tiempo no ha hecho estragos contigo. Piensas en lo corto de la vida y dejas que la plenitud te abroche el vestido. Tratas de resistir el embrujo de tu reflejo y terminas de arreglarte para salir a comerte el mundo. Te haces una cola en el cabello, usas maquillaje suave y tus zapatos favoritos salen de su caja para saludarte. Un poco de perfume le da el toque final a la piel que te cubre. Vuelves al espejo y te gusta lo que ves después de haber sido disciplinada con el templo que te contiene. Ha valido la pena el viaje a lo largo y ancho de todos los caminos que te han llevado hacia ese minuto en donde simplemente agradeces.

- A veces antes de tomar un paso escribo lo que llora la esquina para mirar su llanto desde mis adentros, todo es cuestión de evitar que el sauce que me habita me convierta en rocío. Ya sé que hay algo de muerte en mis pasos pero a mí me celebra la luna. Yo no firmé ese contrato con la nostalgia, tampoco pedí la imagen comercial que la sociedad dice que tengo. He sobrevivido al filo de la palabra que me fragmenta y me reclama desde algún estrado. Mi interior tiene el anagrama que estoy buscando antes de cerrar la puerta de mi casa. No tengo más que decirle a esta página. Estoy feliz, estoy brillando. Al fondo, bien al fondo, me espera otro día con los ojitos llenos del amor que me define.












YIA






















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