sábado, 24 de mayo de 2014

Amor sólo eso, amor

Lo supimos en ese instante.
El alma salió por los ojos
y el lugar se tornó vacío. A pesar de la gente.
Nadie notó el diapasón. Había tanto ruido.
Tanto que hasta la vida se detuvo. 
Y todo fue silencio, todo fue sagrado,
todo fue benigno para nosotros. 
Resistir fue la palabra,
el reto. Lo difícil.
Me rogó que me quedara. Le insinué lo mismo. 
Era enérgico, carismático, magnético,
todo el mundo lo sabía.
Todas tenían que voltear a mirarlo.
Cuando él caminaba el cielo reía.
Todos hablaban de él.
Tenían que escucharlo. Esperaban su poesía.
Él era un híbrido incansable
que no podía contener su cántaro.
Era un ser magnificente.
Él no sabía que poseía toda la belleza.
Todo el orgasmo de un amanecer dorado.
Pero algo sí sabía, algo se había develado
y no éramos los culpables.
No éramos culpables, no.
Era amor, sólo eso. Amor.




Yia



















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